lunes, 25 de junio de 2007

EL GRUPO ECOLOGISTA CÓNDOR ADVIERTE DEL PELIGRO QUE SUPONEN LAS PLANTAS MODIFICADAS GENÉTICAMENTE


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El Grupo Ecologista Cóndor llama la atención sobre el peligro que suponen las plantas modificadas genéticamente y que se emplean para la alimentación humana o animal, ya que suponen una amenaza para la agricultura y la sostenibilidad de nuestro sistema de vida.
Los organismos modificados genéticamente (transgénicos) son aquellas plantas, animales y microorganismos creados por manipulación de sus genes. Desde hace poco más de una década se siembran variedades modificadas genéticamente, principalmente maíz, algodón, soja y colza, a pesar de que tan solo incorporan dos características: resistencia a insectos plaga y tolerancia a un herbecida determinado. Estos productos están muy presentes en nuestra comida diaria ya que muchos alimentos las utilizan como base en su composición.
Esta tecnología posee un nivel de imprecisión muy elevado ya que los conocimientos científicos no son suficientes para predecir las consecuencias de esta manipulación.
Tras 11 años de cultivo se ha comprobado que estas semillas no reportan los beneficios prometidos:
- No reducen el empleo de productos químicos, sino todo lo contrario.
- Sus rendimientos son menores, o en el mejor de los casos equivalentes a las variedades no modificadas genéticamente.
- Provocan impactos sobre el medio ambiente (disminución de la biodiversidad, contaminación de especies silvestres emparentadas, del suelo y acuíferos).
- No han aportado mejoras en la calidad de los alimentos.
- Han aparecido malas hierbas asociadas que resisten a varios herbicidas.
- Y no contribuyen a reducir la pobreza ni el hambre en el mundo.
Los análisis de riesgos de estos alimentos en la mayoría de los casos son nefastos; no se tienen en cuenta aspectos fundamentales como los efectos a largo plazo sobre la salud humana, animal y el medio ambiente (caso del maíz que se cultiva en España).
Por otro lado se ha demostrado que no es posible la coexistencia entre cultivos transgénicos y convencionales. Existen numerosos casos de contaminación a lo largo de la cadena alimentaria, desde semillas hasta el producto final; la contaminación de las semillas reviste especial gravedad por su carácter irreversible, impidiendo la marcha atrás en caso de ser necesaria la retirada del mercado. De ahí que se aplique el principio de precaución, relegado al olvido actualmente al permitirse su cultivo.
El debate sobre los cultivos modificados genéticamente plantea determinadas cuestiones éticas que no podemos eludir:
- Actualmente sólo benefician a las multinacionales que los desarrollan y comercializan.
- El control de la agricultura está en juego de unas pocas manos; situación peligrosa para la independencia y supervivencia de los pueblos.
- Esta ingeniería sólo acentúa los efectos perniciosos de una producción industrializada e insostenible, que no favorece a los pequeños agricultores, ni respeta el medio ambiente, ni reparte equitativamente las riquezas.
El mundo necesita una agricultura sostenible; es hora de que los gobiernos y especialistas desarrollen políticas y tecnologías compatibles con la protección ambiental, una producción segura y de calidad y un reparto justo entre todos los seres humanos.

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