sábado, 3 de noviembre de 2007

WWW.IDENTIDADANDALUZA.ORG



El equipo de IDENTIDAD ANDALUZA, con el objeto de dar un mejor servicio a sus lectores, ha decidido cambiar su publicación al dominio http://www.identidadandaluza.org/.
Todos los artículos publicados en este blog, han pasado a la nueva dirección, con un importante cambio de formato, que esperamos sea del agrado de nuestros usuarios.

SIGA LEYENDO

BLAS INFANTE Y EL ISLAM


Por: Ali Manzano

En 1983 el Parlamento de Andalucía aprueba por unanimidad el Preámbulo del Estatuto de Autonomía para Andalucía, que reconoce a Blas Infante "como Padre de la Patria Andaluza e ilustre precursor de la lucha por la consecución del Estatuto de Autonomía para Andalucía". En aquella época, se necesitaba un “icono” y unos símbolos que aglutinaran a los andaluces en torno a la clase política. En la incipiente democracia, tras una transición no exenta de problemas y de concesiones por parte de los partidos de izquierda, el Partido Socialista Andaluz (P.S.A.), consigue meter un gol a los partidos centralistas con el nombramiento de Blas Infante como “Padre de la Patria Andaluza” y la aceptación de los símbolos adoptados por él en la Asamblea de Ronda. Como “icono”, reunía todas las características exigibles: mártir, asesinado por la derecha “españolista” y representante de aquel intento autonomista que la dictadura del general Franco truncó.

Pero si rompemos el “icono”, el “cliché” de Blas Infante que los políticos nos han hecho llegar, nos encontramos con una obra y un pensamiento, acompañados de acción social, política y cultural, que seguramente, ni a los políticos de ahora ni a los de antes les resulte cómodo. En todos los órdenes de la vida, Blas Infante fue un “revolucionario” que vivió y pensó a “contracorriente”, renunciando a los privilegios de los que su clase social disfrutaba. Perteneciendo a la burguesía andaluza, abraza la causa de los jornaleros, de los descendientes de aquellos moriscos que la terrible conquista Castellana dejara sin tierras. Tras recibir una formación académica donde la historia de Andalucía no existía, sino a través de la visión sesgada e interesada de los colonizadores castellanos, la revisa, dándonos las claves y el camino para la recuperación de la memoria histórica, oculta tras quinientos años de aculturación. Y por último, lo que más puede molestar a los representantes de las instituciones, del poder, de la enseñanza, un Blas Infante que naciendo cristiano se reconoce musulmán, recuperando el “Din”(camino del Islam) de sus antepasados, la fuerza impulsora de Al-Andalus.

Hoy, 15 de Septiembre, se cumple el 81 aniversario de la “Shahada” de Blas Infante Pérez. Este acto de la “Shahada”, supone su reconocimiento como musulmán. Para muchos, este dato resultará increíble, falso, o un intento de un grupo de “moros” para hacernos creer que el “Padre de la Patria Andaluza” es miembro de su “secta”. Debido a innumerables prejuicios, les gustaría un Blas Infante cristiano, ateo o incluso masón. Para otros, resulta políticamente incorrecto, emparentarnos con el Islam a través de un Infante “moro”, relegando toda la obra de Infante a un tercer mundo al que nadie quiere volver la vista.


Si nos quitamos los velos que sobre nuestra mente han colocado los prejuicios culturales que 500 años de “guerra contra el moro” y una educación “uniculturalista” impuesta, veremos y comprenderemos a través de los datos y argumentos que a continuación exponemos, el proceso y las motivaciones que condujeron a Infante por un camino que solo podía llevarle al Islam. Esta “metamorfosis” que sufre Infante: nace “cristiano” hasta llegar al “Islam”, no es exclusiva de él, pues antes y después, han sido innumerables los andaluces que han seguido el mismo camino, aunque el caso de Blas Infante es muy especial por estar marcado por una cualidad nada común en el ser humano: la intuición. Blas Infante, no inventó nada, no creó nada, pero su intuición le llevó a descubrir todo un Universo que los andaluces teníamos velado tras la conquista Castellana. No nos estamos refiriendo solamente a la historia, tan diferente de aquella que nuestros conquistadores nos han contado, sino a filosofía, ciencia, literatura, arte, espiritualidad…en definitiva, Identidad. Nadie desde la conquista cristiana tuvo la capacidad de compilar la esencia de Andalucía, la identidad perdida. Solo la INTUICIÓN de Infante fue capaz de rescatar lo que nuestros conquistadores, con tanto afán intentan ocultarnos.

"Los regionalistas o nacionalistas andaluces -sentencia Infante- nada vinimos a inventar: nos hubimos de limitar, simplemente a reconocer en este orden lo creado por nuestro pueblo, en justificación de nuestra Historia".

Las recientes investigaciones en numerosos campos de la ciencia han confirmado las Intuiciones de Infante, así como revalorizado su obra al confirmar la certeza de las intuiciones a las que nos hemos referido.

La Intuición de Andalucía lleva a Blas Infante al Islam, al descubrir, al intuir, la importancia y la influencia del Islam en el movimiento revolucionario que a partir del siglo VII comenzó a provocar el despertar del genio andaluz, hasta el afloramiento de esa civilización que denominaron Al-Andalus, orgullo de todo andaluz y objeto de la envidia universal.

Blas Infante fue un “buscador”, en el plano personal y en el colectivo. Nunca dejó de hacerse preguntas, de buscar respuestas que le condujeran a él y a su gran pasión, Andalucía, por el camino de la liberación. Ese camino de liberación, le lleva a volver la mirada a la historia, a buscar un punto de partida, encontrándolo en el periodo histórico de más brillo cultural, científico, social y político: Al-Andalus, descubriendo lo que él llama “el enriquecimiento de motivos para la voluntad de ser”. Infante quería dotar al pueblo andaluz del orgullo y la identidad perdida, como instrumento de liberación, por lo que la primera tarea que se impone es la de rescatar la historia, la de dotar a Andalucía de una interpretación histórica desde su propio ser, sin mentiras y sin intereses extraños a ella, con valentía y sin prejuicios ni complejos.

Infante empieza a “saborear” Al-Andalus en las obras de Ribera y Tarragó, Asín Palacios, Dozy, Levy Provençal, etc. En 1921, estudia la historia de Al-Mutamid, el Rey poeta de Sevilla y Córdoba, escribiendo el drama teatral “Mutamid, último Rey de Sevilla”. La “metamorfosis” ha comenzado. El joven notario de Casares es abducido por el Universo andalusí, no conformándose con ser un mero espectador, queriendo participar de la experiencia de Al-Andalus, buceando en su ser, interiorizando la esencia de la filosofía que despertó al genio andalusí, bebiendo de los orígenes intelectuales de Al-Andalus, convirtiéndose en protagonista de su drama teatral, para lo cual comienza a preparar el viaje que le llevaría hasta la tumba de Al-Mutamid en Agmhat, población cercana a Marrakech.

Una vez tomada la decisión de viajar hasta Agmhat para dar continuidad a las peregrinaciones que se hacían desde Al-Andalus para rendir homenaje a Al-Mutamid, último rey de Sevilla, comienza a preparar el viaje. Seiscientos años después del último andaluz que peregrinó a la tumba de Al-Mutamid, Ibn al-Jatib, hayib de Granada, otro andaluz estaba dispuesto a recuperar el homenaje a un hombre que representó y aún hoy representa la esencia de Andalucía, de ese Islam andaluz, ortodoxo, aunque muchas opiniones interesadas, desde el norte y desde el Sur, nos quieran convencer de que la ortodoxia islámica es ese conjunto de dogmas asfixiantes que las tradiciones de los pueblos llamados “islámicos” nos quieren imponer. Andalucía, tierra a la que el Islam llevó las herramientas con las que forjar la libertad, basada en el respeto a todas las formas de entender la vida y la espiritualidad, se encuentra presionada y encorsetada por los terribles fundamentalismos de los pueblos del Norte y del Sur, que en tiempos de Al-Mutamid en Sevilla y de Boabdil en Granada, terminaron con el sueño de un pueblo, que una mañana fría, en Enero del año 1492 se levantó esclavo del odio y de la envidia de los bárbaros pueblos del Norte.

Con la ilusión del que busca un tesoro, Blas Infante inicia los preparativos del viaje que le llevaría tras la huella de Al-Andalus, de esa Andalucía, que en nuestra tierra está semi-oculta bajo la bota de quinientos años de genocidio físico y cultural, pero que en Marruecos aún perdura en sus edificios construidos por Andaluces y en unas formas culturales heredadas por cientos de años de influencia andalusí.

Así, Blas Infante, persona disciplinada y organizada, que todo lo anotaba, nos dejó en uno de sus manuscritos el horario en el que dividía su tiempo:



“De 10 a 11.- Religión y filosofía.

De 11 a 1.- Estudio: peregrinación.

De 1 a 2.- Revistas.

De 2 a 3.- Idiomas.

De 5 a 7.- Notaria.

De 7 a 8.- Música.

De 8 a 9.- Clase.

De 12 a 2.- Escribir.

El documento no tiene desperdicio. Nos muestra el interés de Infante por conocer lo que él intuía como el motor del cambio que generó esa civilización que ya admiraba, Al-Andalus. Nos estamos refiriendo al Islam. Ese Islam que nos encontramos cada vez que buceamos en la historia de Al-Andalus, o cuando intentamos conocer las motivaciones que llevaron a nuestros antepasados a producir ese cambio “revolucionario” que dándole la vuelta a las estructuras económicas, políticas y sociales impuestas por la minoría Visigoda, sacaron a Andalucía de la negra Edad Media para anticipar el Renacimiento que siglos más tarde y gracias a la influencia Andalusí, llegaría a Europa.

Cada día, dedica Infante una hora para el estudio de Religión, refiriéndose sin duda al Islam y al Corán, del que fue un gran conocedor, como lo demuestran los dos Coranes de su biblioteca, manuscritos en los márgenes con sus comentarios.

Juan Antonio Lacomba en “Anuario de Investigaciones”, hace una llamada a “cuestiones fundamentales de su trayectoria interna, su historia, la historia que vivió, estudiar más su propia vida en sus múltiples dimensiones, su vida personal”. Aquí, acertadamente, Juan Antonio Lacomba nos llama la atención para indagar con profundidad en la vida íntima y espiritual de Blas Infante…un estudio que inevitablemente debe pasar por su relación con el Islam y con las Ibadas (prácticas) islámicas.

Otra hora del día, la dedica a estudiar “peregrinación”. En este apartado, tiene una gran importancia la lectura del libro de Mariano Pano “Viaje a la Meca”, en el que detalla todos los pormenores de la peregrinación a la Meca, desde su vertiente espiritual o mística hasta lo referente a los diferentes ritos y significados.

Y en este “Master” islámico, no podía faltar el estudio del idioma en el que fue escrito el Corán, el árabe. Este punto es de una gran importancia, habiendo sido pasado por alto por todos los estudiosos de la obra de Blas Infante, que por desconocimiento del Islam, no han podido valorar la importancia del dato. Un occidental, no estudia la lengua árabe para comunicarse con los pueblos del Magreb… estos no hablan árabe, sino un dialecto del mismo, con el que defectuosamente se entienden con los habitantes de la península Arábiga y con los pueblos que hablan el árabe clásico. El árabe, lengua del “Corán”, vehículo de transmisión de la “revelación Muhammadiana”, es la herramienta de la que se dota el Islam para impedir la tergiversación de los textos coránicos. No existe un Corán en Inglés o en Español. Las traducciones del Corán a otros idiomas que no sean el árabe, no son “Corán”, pues una traducción es siempre una interpretación, por lo que a todo musulmán le es recomendado leer el Corán a ser posible en árabe para poder interpretarlo de forma directa, sin intermediarios. Una de las palabras que más se repite en el Corán es la de “IKRA” (lee), que intenta evitar la instauración de una casta sacerdotal que nos imponga su interpretación de los textos coránicos, que como hemos visto a lo largo de la historia, deviene en la manipulación y en la tergiversación de los textos para el beneficio de una ideología o de una interpretación de los mismos que excluya al resto.

Infante, había aprendido el árabe con gran perfección, como lo demuestra el relato de la hija de Blas Infante, Luisa Infante y que Enrique Iniesta lo recoge en su obra “Blas Infante, toda su verdad”:

“De un aduar perdido, salieron varios hombres con espingardas amenazantes, que iban derechos a los tres viajeros (Infante, García Vidal, y Ben Moussa, chofer conocedor del chelba y oraní), don Blas agarró el brazo de José Luis: ¡calma Vidalito!. Y se dirigió en árabe a los atacantes, que se inclinaron ante el nombre de Mutamid y le invocaron con el título de “sultán de los sultanes”. Lo cuenta Luisa Infante”.

Lo que en principio era un viaje cultural para rendir homenaje al último hombre que reinó en una Sevilla libre, se convirtió en algo mucho más íntimo…¿quizás en su particular “Hayy”, (peregrinación a Meca) con el objeto de cumplir con uno de los pilares del Islam?

Enrique Iniesta lo cuenta de esta forma: “El viaje lo transfigura en peregrinación. Supera el interés cultural sin olvidarlo. Deja toda frivolidad turística. Va con todo el respeto a rendir su homenaje al Rey cumpliendo el ritual dispuesto en el Islam”.

En aquellos años, España estaba inmersa en la ocupación colonial del norte de África, encontrándose con gran resistencia por parte de las tropas de AbdelKrim, que infringieron numerosas derrotas al ejército español e innumerables bajas, por lo que la habitual ruta desde Tánger resultaba impracticable, optando por la ruta marítima Lisboa-Casablanca.

En los siguientes manuscritos de Infante, podemos ver el ánimo con el que se enfrenta a este peligroso viaje. Es el ánimo de un morisco andaluz, ávido de encontrarse con parte de su historia, con aquella que por serle ocultada es la más querida:

“Más de un millón de hermanos nuestros, de andaluces expulsados inicuamente de su solar -las causas de los pueblos jamás prescriben- hay esparcidos desde Tánger a Damasco, según comunicaba hace un año uno de nuestros más esforzados paladines, el infatigable y culto Gil Benumeya. El recuerdo de la Patria (…) lejos de esfumarse, se aviva cada día. Ellos constituyen, con el reconocimiento de los pueblos fraternos, que los mantienen en su hospitalidad, la élite de la sangre y del espíritu de esos países. Yo he convivido con ellos, he sufrido con ellos, he aspirado con ellos la esperanza de nuestra común redención porque esta redención o será común o no será nunca.

El año 1924 me determiné a reanudar las peregrinaciones que nuestros padres hicieron durante algún tiempo a la tumba de uno de los hombres más representativos del espíritu de nuestra tierra, Abu-l-Qasim ibn Abbad, rey verdadero de Sevilla, Córdoba, Málaga y el Algarbe. El último peregrino había sido un hijo de mi serranía de Ronda, Aljatib, ministro del sultán de Granada, en el siglo XIV. Seis siglos sin que Andalucía enviase ya su “saudad” por uno de sus hijos al sepulcro del Rey poeta que murió en el destierro lejano invocándola en sus versos dolorosos.

Merced a una serie de coincidencias afortunadas (…) pude llegar a encontrar la tumba del Rey en el derruido cementerio de Agmhat, al sur de Marraquech, en la vertiente sobre Marruecos del Alto Atlas.

En mi viaje, me acompañaba un intrépido muchacho catalán, gran espíritu, hoy residente en Oporto. Llegamos a Agmhat el día 15 de septiembre. Allí no había europeos, civiles o militares cuyas líneas francesas habíamos dejado atrás”.

“Solos, con un guía que nos prestó una kabila próxima y un intérprete oraní, sin cartas de presentación ni de referencia, no llevábamos más armas ni más guardas ni más brújula que nuestro entusiasmo y el nombre de Al-Andalus que desvanecía recelos, apaciguaba las irritaciones que nuestra audacia despertó alguna vez y nos abría las puertas de aquellos campesinos montañeses que tan pródigos fueron en su hospitalidad”.

En el contacto con ese pueblo marroquí, que añora Al-Andalus por considerarse descendiente y heredero cultural de aquellos moriscos que contra su voluntad emigraron al Magreb para conservar su lengua, costumbres y prácticas islámicas, es donde Infante encuentra el eslabón perdido entre la mítica y añorada Al-Andalus, velada a los andaluces por el manto de la conquista castellana, y la Andalucía de su época. Aquí, en Marrakech, ante innumerables e impresionantes vestigios del arte andaluz, y en compañía de descendientes de moriscos Andaluces, Infante encuentra la verdadera dimensión de pueblo, de nación:

“El pueblo andaluz fue arrojado de su Patria (…) por los reyes españoles y unos moran todavía en hermanos, pero extraños países y otros, los que quedaron y los que volvieron, los jornaleros moriscos que habitan el antiguo solar, son apartados inexorablemente de la tierra que enseñorean aún los conquistadores. Y es preciso unir a unos y otros. Los tiempos cada día serán más propicios. En este aspecto, hay un andalucismo como hay un sionismo. Nosotros tenemos, también, que reconstruir una Sión”.

" Llevaba encima la historia de ocho siglos de Islam andaluz y español, siete millones de población andalusí en el siglo X por 45.000 castellanos leoneses, León con 500 habitantes y Córdoba con 90.000, Sevilla con 80.000, Toledo con 32.000, Granada con 25.000, Valencia y Málaga con 15.000 tal como descubre Thomas F.Glick. Cela escribía del Rey Ordoño de León: en Medina Azahara, se quedó pasmado en sus ojos de rey pobre. Estos datos sorprenden y se han callado siempre en los espacios abiertos de la divulgación. Seria una puerilidad lanzarlos como proyectiles en cualquier sentido. O negarlos. La Historia era así y, en base a aquella verdad, nadie podrá suponer futuribles. “¡Hoy, España, Andalucía, sería qué sé yo que si no hubiera sucedido entonces qué sé yo qué…!”. Pero aquello merecería otro trato después de los estudios serios de la escuela de arabistas españoles. (Enrique Iniesta).

Blas Infante, no solo llevaba encima la historia de ocho siglos de Islam andaluz, sino la admiración y las ansias de recuperar la esencia de aquella civilización, la esencia de Andalucía. Con esta admiración, escribía sobre Al-Mutamid:

“Fue el último Rey indígena que representó digna y brillantemente una Nacionalidad y una cultura intelectual que sucumbieron bajo la dominación de los bárbaros invasores. Túvose por él una especie de predilección como por el más joven, como por el benjamín de esta numerosa familia de príncipes poetas que habían reinado en el Andalus. Se le echó de menos como a la última rosa de la primavera”.

“Ni los cristianos del Norte ni los fundamentalistas del Sur eran andaluces. Si la opinión vulgar admite y repite el carácter extranjero de las huestes africanas, debiera en lógica simetría llamar igual a aquellos “ifranyi”, que se decían herederos de la Bética cuando descendían a gritos de los bárbaros invasores godos que hundieron Roma. Tomás de Aquino llegó a Aristóteles gracias a nuestro Averroes. Todo un símbolo. Y el Dante…”

El día 15 de Septiembre de 1924, Blas Infante llega a Marrakech. Impresionado por esta ciudad escribiría:

“Caminando hacia el Sur, en la desierta llanura mogrebina, se aparece la enorme ciudad de Marrakech, como el centro de un oasis rodeado de palmeras, al pie del Alto Atlas que se extiende más allá de la ciudad, a lo largo del horizonte como una rígida muralla bermeja, primera de la ciudadela de montañas que, antes del gran desierto, defiende los senos africanos.

La Kutubia se adelanta en la visión ofreciéndome una emoción de hogar, anulando ante mi sensibilidad motivos o impresiones de extranjería (…). Una asociación de ideas modula y contesta la pregunta de la grácil torre acerca de sus dos únicas hermanas en la familia de las grandes torres almohades: la sevillana Giralda cubierta con el gorro del cautiverio de la pesada cúpula cristiana que sustituye el airón del minarete y la inconclusa que parece mutilada rabatí de Muley Hasan.

Yo no soy forastero en Marrakech. Los moros andaluces predominan en la constitución étnica de la medina musulmana. Presidiendo la soterrada construcción psíquica que mi recuerdo excava ahora, los espíritus de los andaluces ilustres inspiradores de los Califas más cultos del Mogreb que aquí tuvieron su centro imperial, la sombra acogedora de Ibn Tufail, el insuperable viviente hijo del vigilante, discierne aún hospitalidad a los peregrinos que vienen de su tierra andaluza (…). El pensamiento de Averroes (…) La silueta dulce de Ibn Arabi musita esta inquietante plegaria en la Puerta de la Ciudad (…) Marrakech es para mi peregrinación, el límite de la tierra Santa, del Templo. En las formas de mi espíritu, ahora, los ritos viven. El alma ahora tiene oración, se ha encendido un religioso fervor. Ha vestido el “hizam” del “alhinchante” (peregrino). Hago una ablución en la fuente de la historia, con fecundos valores, hijos de una cultura que se pretendió cegar y que se hizo subterránea y de oscuro discurso”.

El 15 de Septiembre de 1924, Blas Infante culmina su viaje ante la tumba de Al-Mutamid. Lo que en un principio fue un viaje cultural, tras la huella histórica de Al-Andalus, se ha convertido en un encuentro “espiritual”, un viaje que podríamos denominar “iniciatico”. A partir de aquí, Blas Infante no volvería a ser el mismo. Se ha encontrado con la riqueza de un Al-Andalus vivo en los descendientes de moriscos andaluces, y un Islam que no estaba solamente en los libros, que estaba lo suficientemente vivo como para sentirlo, en la manera en que solo un “mumin” (creyente) puede hacerlo, intuyéndolo con el corazón del que se abandona en Allah. Ante la tumba de Al-Mutamid, Infante repite el ritual que se realiza en Meca, como su particular forma de dar cumplimiento a uno de los cinco pilares de obligado cumplimiento en el Islam: el Hayy o peregrinación. Así, Infante da siete vueltas a la tumba de Al-Mutamid, en sentido opuesto al de las agujas del reloj, a semejanza de las siete vueltas que los peregrinos musulmanes dan en la Meca en torno a la Kaaba.

Pero, Blas Infante, que era una persona extremadamente comprometida con sus ideales, no podía conformarse solamente con este acto de homenaje a Al-Mutamid y a las creencias de aquellos hombres y mujeres que durante ocho siglos elevaron a Andalucía y al Islam a las más altas cotas del conocimiento. Su convencimiento le lleva al compromiso.

Muhammed Ali Cherif Kettani en su libro “Inbia’t al Islam fi Al-Andalus”, escrito en lengua árabe, cuya traducción podría ser “El resurgimiento del Islam en Al-Andalus”, editado por la Universidad de Islamabad en el año 1992, lo relata de la siguiente forma: 15 de Septiembre de 1924...“hace la “Shahada” en una pequeña mezquita de Agmhat", adoptando el nombre de Ahmad. -“Ibn Al-Arabi, el gran maestro sufi andalusí, dice que el significado de esta raíz (se refiere a la raíz del nombre Ahmad) es poner en acto algo que estaba en potencia” (Antonio Medina, Cervantes y el Islam)-, “Sus testigos del acto por el que se reconocía musulmán, fueron dos andalusíes nacidos en Marruecos y descendientes de moriscos: Omar Dukali y otro de la kabila de Beni-Al-Ahmar”.

A su regreso a Andalucía, y una vez asimilados todos los pormenores de este viaje “iniciatico”, relataría la vivencia íntima de su experiencia espiritual de la siguiente forma:

“ Y lo más particular es que en los términos o realidades subjetivas que se desarrollaron en mi peregrinación a Agmhat, averiguo actos interiores que se expresaron con autenticidad gracias a las ceremonias o exterioridades del Ritual de los Alhiches (peregrinos) a la casa de Dios, la prohibida, la Caaba. Es decir, que, inversamente, los ritos muslímicos de la peregrinación a la Meca, son para mí la traducción mágica en actos materiales, o la aprehensión mimética externa (sin sentido para algunos como tales exterioridades culturales de cumplimiento mecánico) de hechos interiores plenos de significado profundo, expresivos del dinamismo espiritual que se verifica durante el transcurso de toda verdadera peregrinación”.

“Limpia la boca, pura es ahora la palabra de mi conciencia. He penetrado hasta lo más íntimo y desinteresado de mi ser, allá donde se abre la flor del primer imperativo que manda vivir, ser, para cada vez más ser. He visitado como todos los peregrinos el sepulcro de Eva al cual se allegan en aquel límite los alhinchantes del Islam”. (AAK, 4‑7).

Estos textos, demuestran una extraordinaria sinceridad de Blas Infante, relatándonos su experiencia en Agmhat, “peregrinación” y “Shahada”, como actos vividos con una intensidad que solo pueden ser fruto de su convencimiento y su compromiso con una forma de entender la espiritualidad. La metamorfosis ya se ha producido, encontrándonos a un Blas Infante “musulmán”.

El camino que lleva a Infante al Islam, puede parecer extraño para muchos. Para otros, puede parecer una extravagancia que solo se le puede permitir a los genios, producto de la ensoñoración y el embrujamiento que Al-Andalus ha ejercido en muchos personajes a lo largo de la historia, o un intento de imitar a aquellos reyes andalusíes, a los que Infante tanto admiraba.

Pero los que hemos seguido el mismo camino que Blas Infante, -Al-Andalus nos ha llevado al Islam-, sabemos de la fuerza interior del Islam y de los efectos que produce al interiorizar toda una filosofía y una forma de entender la vida, la creación y la espiritualidad, en base al compromiso con unos valores.

Su relación con el Islam no se queda en Agmhat. Continuaría durante toda su vida, en sus escritos, en su forma de entender la vida y en sus actos, con un compromiso reforzado para con su gente, su patria, su Din (camino del Islam), que le llevaría a vivir la etapa más productiva de su vida, tanto a nivel literario como político, y en la faceta en que más hincapié hacia: la divulgación de la historia y cultura andaluza, en su intento por librar la batalla en el campo en el que los conquistadores más daño nos habían hecho, el campo de la cultura:

"La historia del Islam peninsular ha sido descuidada durante mucho tiempo por el historiador profesional, el medievalista; quizás como resultado de la pervivencia, a través del nacionalismo (español) moderno de la vieja idea de "reconquista", que tendía a considerar la presencia del Islam en la península como un accidente incapaz de sustentar derechos adquiridos de ningún tipo. Esto, unido a la falta de documentación adecuada, justifica el retraso de la investigación histórica sobre AI-Ándalus".

El afán de estudio por el esplendor de Al-Ándalus, le lleva a estudiar la lengua árabe. Aprendizaje que realiza con una suficiencia como para ejercer de docente en los salones del propio Alcázar de Sevilla. La abundancia de textos manuscritos en lengua árabe y que tratan temas islámicos en su legado de inéditos, nos da idea del interés de la persona sobre el tema. (Manuel Ruiz).

Su interés por rescatar la cultura andalusí le lleva a la creación de los Centros Andaluces:

En este primer Centro se crean secciones de Historia, Arqueología, Música, Literatura, Bellas Artes, un Instituto de Estudios Americanistas, la Orquesta Sinfónica de Sevilla, se imparten clases de Filosofía Andaluza, Historia, Dibujo y Pintura, e incluso se dan clases gratuitas de árabe que imparte el propio Blas Infante y el magrebí Abd El-Kader , y que llega a tener 60 alumnos mientras en las escuelas de estudios árabes de Madrid y Granada apenas llegaban a la docena. En esta gran labor cultural incluyen una discoteca andaluza, trabajos arqueológicos sobre la cultura de Tartessos , una Biblioteca y publicaciones periódicas como la revista Amanecer desde 1933, que curiosamente editan bilingüe en castellano y en árabe para, según decían en su Editorial "enseñar a los moros la aspiración del Centro Andaluz relativa a llegar a restablecer con ellos nuestra antigua comunidad cultural, y a que nos llegase a servir de instrumento de hermandad con los moros andaluces (...) por ser los más cultos de todo el litoral africano norteño", pidiendo al gobierno la entrega de la Sinagoga de Toledo a la Comunidad Hebrea y la Mezquita Aljama de Córdoba a la Islámica.

Incluso, en 1.931, las Juntas Liberalistas inician una campaña a favor de la construcción de una mezquita en Sevilla "no con ánimo de hacer profesión o confesión de una religión determinada, sino con el objeto de afirmar la libertad y pluralidad religiosas, elementos de síntesis de la Historia de Andalucía". Para ello, elaboran un cuestionario para los lectores: "¿Qué lugar de Sevilla seria el más a propósito (sic) para situar el templo musulmán?. ¿De cuáles medios pudiéramos valernos para allegar los necesarios recursos?".

Evidentemente, Infante no podía hacer público su Din islámico por las consecuencias profesionales, políticas y familiares que ello le acarrearía, viviendo su Islam en “Taquilla”, practicándolo y viviéndolo en su intimidad, sin hacerlo público, -tal como lo hicieron cientos de miles de moriscos desde la conquista castellana-, excusando, no sin convencimiento, la construcción de la Mezquita de Sevilla por motivos de “libertad y pluralidad religiosa”. No olvidemos que en estos tiempos, la iglesia católica tenía un gran poder, unido a los prejuicios contra el “moro” que quinientos años de aculturación habían impregnado al pueblo andaluz, sin olvidarnos que la “Santa Inquisición” había estado presente hasta mediados del siglo anterior.

En el “Congreso de los Pueblos sin Estado”, celebrado en Delhi (India), en el año 1930, al cual fue invitado Blas Infante, no pudiendo asistir, delegando su presencia en el poeta Abel Gudra, al que entregó un manuscrito de su puño y letra para que este lo leyera ante los congresistas:

“La revolución india es un mero episodio de la gran batalla. Las agitaciones de África lo son también. ¡Desengañaos! Nada conseguirán los pueblos esclavizados de Afro-Asia mientras que el despertar no venga a abrir los ojos, en la tierra sagrada de España, de nuestra cabeza, Andalucía”.

“¿Qué nos queda del Islam?. Nos queda del Islam el sentimiento de poder de Allah y su equilibrio. El Islam no es solo espiritualidad, es también movimiento. Vivir no es solamente una idea, sino un conocimiento, y este conocimiento es nuestra experiencia de Al-Andalus en su época de esplendor”.

" El Profeta de nuestros antepasados de Al-Andalus que, como todos los profetas, será nuestro profeta, (se refiere Blas Infante a Muhammad -s.a.s.-), y el de todos los hombres libres en tanto cuanto digan la verdad, anunció esta verdad incontrovertible: “¡Ay del día en que un espíritu no comprenda a otro espíritu. Porque el espíritu es espíritu como la luz es luz!" Trabajemos con suma cautela en estos principios para que Andalucía vuelva a ser inspirada por su propio genio y porque su libro vuelva a ser el Al-Korán como dice la Sura III:

“Aquellos a quienes les hemos dado Al-Korán y lo leen como deben leerlo".
(Blas Infante: Manuscritos Inéditos)

Que estas líneas sirvan de homenaje a un musulmán sincero, a un hombre que con su lucha y su pensamiento iluminó un sendero por el que muchos andaluces de conciencia, musulmanes o no, estamos andando en busca de un ideal que consiga que “los andaluces volvamos a ser lo que fuimos”.

Él, recuperando nuestro pasado nos ha mostrado el camino hacia el futuro. Que su “Baraka” nos de la luz necesaria para seguir su camino.

SIGA LEYENDO

viernes, 2 de noviembre de 2007

CRONICA DE LA CONDENA ANUNCIADA A LOS INOCENTES DEL 11-M


Por: Txema Bofill

Fuente: Indymedia Barcelona

La sentencia será condenatoria para los inocentes árabes y musulmanes imputados. Los van a condenar por la simple razón de que Casa Blanca ya designó a bin Laden y Al Qaeda, autores de los atentados del 11- M, en la misma mañana del 11 marzo 2004.
Crónica de la condena anunciada a los inocentes del 11-M.

La sentencia será condenatoria para los inocentes árabes y musulmanes imputados. Los van a condenar por la simple razón de que Casa Blanca ya designó a bin Laden y Al Qaeda, autores de los atentados del 11- M, en la misma mañana del 11 marzo 2004.

Los van a condenar porque los políticos populares y socialistas, los medios de comunicación, la Justicia, y los jefes de la policía española están controlados por los amos del mundo, CFR, Trilateral y Bilderberg. Y en España la sumisión, la obediencia de estos organismos raya la prostitución más indecente e intolerable. Mientras algunos nacionalistas españolistas, y patriotas crispados van gritando “España una, libre, grande, soberana”, sus dirigentes y los gobernantes están actuando al servicio de una potencia extranjera.

Durante el mismo día 11 de marzo, según nos anunció PJ Ramírez, en el artículo Joint pointure, Zapatero recibió una llamada de un “topo” de la Casa Blanca, indicándole que la autoría de la masacre era la del grupo terrorista Al Qaeda y Bin Laden. La misma llamada la recibió Aznar diciéndole que Casa Blanca había designado al grupo terrorista Al Qaeda, pero que su posición no se haría pública hasta el 14, después de las elecciones.

¿Como lo sabían? Ellos mismos lo hicieron, concretamente elementos de la CIA.

Casa Blanca no estaba enterada porque tuviera topos dentro los pequeños grupos de traficantes de Avilés, o infiltrados en las mezquitas de España, y confidentes en las bandas de pequeños chorizos marroquíes y rateros y traficantes al menor de droga, y en los grupos de inmigrantes árabes.
Lo sabían porque lo hicieron, lo planearon, lo organizaron, y lo supervisaron. Y han estado
Presionando hasta ahora para que los políticos, medios, jueces no se salgan del guión establecido.
Por ejemplo, en El país del 21 octubre, los EEUU presionan enviándoles un sustancioso informe sobre correos electrónicos, citándonos un correo proveniente de Jordania, muchos vacíos, y una página Web que visitaba sobre imanes y mezquitas. Es de muy mal gusto que los americanos aporten unas supuestas pruebas fuera de plazo, cuando saben que Rabei Osman no se puede defender y judicialmente no sirven. Sobretodo es de muy mal gusto sobretodo cuando el abogado de oficio, Endika Zulueta, de Rabei Osman desmontó todas las pruebas flsas provenientes de la CIA y de sus colaboradores de la UCIE, como pruebas falsas, fabricadas y únicamente tendentes a inculpar al inocente Rabei Osman. Es muy lamentable porque esta intromisión del Departamento de Estado de los EEUU ante la sumisa y prostituida Audiencia Nacional es como una orden a condenar el que más probabilidades de los inocentes a ser liberado gracia a una impecable defensa jurídica, con demostraciones incontestables en la misma sala del juicio. Estas insinuaciones del gobierno de los Estados Unidos sobre la culpabilidad de Rabei Osman, son intolerables en cualquier país donde los jueces se precian de ser independientes. Y más intolerable en este juicio, en el que el juez Gómez Bermúdez impidió al abogado Endika Zulueta preguntar sobre la CIA, sobre qué agentes le habían dado las informaciones falsas. A pesar de que todos los acusados fueron interrogados en España por elementos de la CIA, a pesar de que a Rabei los estadounidenses no respondieron sobre la famosa Web islamista, que les servía de prueba, desaparecida y con servidor en los EEUU, ni sobre una supuesta cuenta que habría creado con la fecha de nacimiento del 11 marzo de cualquier año. Sobretodo cuando los de la CIA no han permitido interrogar a elementos clave como Setmarian, considerado autor intelectual del 11-M y jefe de al Qaeda y detenido en alguna cárcel clandestina de la CIA.

El abogado Zulueta desmontó todas argumentaciones presentadas por la policía de la UCIE, unidad al servicio de la CIA, y sobretodo demostró que eran pruebas construidas por la policía española y la CIA. Ahora el Departamento de estado de los EEUU, que no es ni parte civil, ni nada, presenta fuera del juicio, a 10 días de la sentencia su veredicto haciendo culpable a Rabei Osman el egipcio, entrometiéndose con la Justicia española como si fueran simples sirvientas de un estado colonial, que les deben obedecer.

Todas las presiones de los EEUU para que condenen a los inocentes inmigrantes y árabes imputados, se nos hacen más intolerables, cuando sabemos que en los Estados Unidos todavía el Gobierno no se ha atrevido a presentar a la Justicia a ninguno de los cientos de supuestos militantes de Al Qaeda encarcelados desde hace años, porque allí, los Tribunales son independientes y no se dejan presionar por su propio gobierno y menos por el Pentágono.

Además, vemos que la prueba que pretenden culpabilizar a rabei Osman de ser el gran terrorista islámico, y supuesto responsable intelectual del grupo terrorista de Al Qaeda que hizo el 11-m, se resume a un correo venido de Jordania (ni siquiera sabemos si es correo basura) y una Web religiosa que visitaba de imanes y mezquitas. Esa prueba nueva es un insulto y una agresión al Islam, a los musulmanes y a toda persona civilizada, al asociar las mezquitas e imanes, como prueba del terrorismo incontestable de Rabei Osman. Es prueba que añade además fuera del juicio es un insulto a la inteligencia. Los norteamericanos no se han enterado que España es un estado laico, y que su fundamentalismo religioso, su cruzada contra el Islam, sus guerras petroleras y asesinas que hacen en nombre de dios nos hacen vomitar. El departamento de Estado sabe que el juez Gómez Bermúdez es pobre miserable servicial, que ya juzgó los inocentes de Lavapiés acusados del 11-S, condenándoles a multitud de años por terrorismo. Saben que es manejable, que obedece, y que con su labia y chulería sabe orientar el proceso a donde le piden los americanos. Pero por muy miserable y servil que sea, debe tener el mínimo de dignidad para que no parezca que el que está juzgando a los inocentes musulmanes es el Departamento de Estado de los EEUU.

Es repugnante de constar que el Gobierno de los EEUU después de provocar el atentado, de montar pruebas contra musulmanes, de corromper a policías, jueces, insistan en condenar a los imputados que lo han sido por presión y informaciones de ellos mismos. Es repugnante su insistencia y presión para asegurarse que serán todos condenados.

Esta doctrina americana de asociar a terrorismo los musulmanes e imanes y mezquitas es demasiado corriente, y ya ha provocado demasiadas muertes, y todavía insisten, olvidándose que la política de España, la de Zapatero es la de diálogo y acercamiento de culturas. Siguen con su doctrina fundamentalista de odio y guerra.

Es un ultraje que presionen antes de la sentencia ya que en teoría los jueces son independientes, y es un insulto que un gobierno extranjero se entrometa enviando a la Audiencia Nacional unas pruebas racistas, xenófobas, ilegales, incitando a mantener en prisión a Rabei Osman, hecho que no es de su incumbencia.

Por lo poco que se, la actitud debía ser la de esperar la sentencia sin presionar a los jueces, y luego como cualquier de los actores puede apelar y recurrir. El Gobierno de los EEUU debe utilizar la diplomacia y los embajadores y no dirigirse directamente a la Audiencia Nacional como si los jueces fueran sus sirvientas. Esta actitud del departamento de Estado sigue siendo un ultraje a los españoles por el irrespeto a los representantes de nuestra justicia, aun que estos sean unos serviciales a una potencia extranjera y traidores a la independencia de nuestro país.

Como los de la CIA ya saben los resultados de la sentencia, esta presión a última hora quiere decir que Rabei Osman beneficiaba de la libertad, o de una pena mínima, hecho muy posible, para evitar que la impecable defensa de Zulueta, no sea recurrida al Tribunal, o a instancias internacionales.


Nos queda esperar que el recurso en instancias internacionales, ya que los jueces del Supremo, son más de lo mismo, hagan justicia con todos los inocentes musulmanes, incitando así a los jueces de este protectorado a recuperar la independencia perdida.


En la misma página del 21 de octubre de El País, nos explican los del FBI querían además de interrogar a los imputados, querían interrogar a los testigos de la matanza. Del Olmo lo rechazó. Dice que insistieron y utilizaron mentiras para poder seguir interrogando a los testigos, alegando que entre los 191 muertos y 2000 heridos había varios estadounidenses. No nos extraña sabiendo que algunas de las débiles y falsas pruebas son la de testimonios protegidos, que se contradicen, además de ser muy mal interrogados, sin ningún rigor, aceptando sin más lo que le habían preparado decir.

Y Del Olmo reconoce que en los primeros días los de la CIA tuvieron acceso a las pesquisas y pudieron llevase informes de la investigación.


El 11- M es una acción encubierta más de la CIA. Así denominan los terroristas de la CIA a los crímenes y atentados terroristas. La llevaban preparando desde antes de la invasión a Irak, en colaboración con los de la UCIE, jueces domesticados como Garzón y otros de la Audiencia Nacional, y el gobierno de Aznar.

El 11- M fue el eslabón final de una serie de acciones encubiertas de la CIA en España, que gozaban de total impunidad, aumentada todavía más por decretos de Aznar en 2002.

Algunas acciones previas:
En septiembre 2001 los EEUU obligó a la justicia española a detener islamistas, como represalia del 11-S. España el país como menos árabes fue el más obediente, a la altura de Jordania, Yemen, Egipto, Kuwait que aprovecharon par detener y colgar algunos disidentes. etc.
Meses más tarde, los EEUU mandan a su colaborador Garzón detener a musulmanes de la mezquita de Lavapiés y a inmigrantes , acusándoles nada menos que de ser los autores del 11-S y de ser militantes y dirigentes de Al Qaeda de España y Europa. . El auto de Garzón estaba basado en conjeturas, mentiras, interpretaciones e informaciones fabricadas de la CIA a base de seguimientos y escuchas de musulmanes que Garzón hacía desde hacía 8 años y renovaba ilegalmente las escuchas y seguimientos al servicio del Pentágono, en colaboración con los de la CIA y FBI. Acusaciones de presos sacadas a base de torturas, todas ilegales, sobretodo las provenientes de presos de Guantánamo.

Todas estas múltiples detenciones de inocentes que Garzón sigue realizando, siguen el guión del Pentágono de crear y provocar la amenaza del terrorismo islamista en España y Europa, que debía justificar sus guerras, y conseguir el apoyo de los europeos a sus guerras de dominación. Cuando las campañas propagandísticas no funcionan, entonces intervienen las acciones encubiertas para desestabilizar un país y hace cundir el pánico, la manera para que el pueblo siga sumisamente las políticas de los que mandan.

La finalidad del Pentágono sigue siendo la de crear la amenaza islámica, el enemigo islámico “que nos quiere destruir, que nos amenaza, que es intolerante y nos quiere matar” para así justificar sus guerras en Medio Oriente y la dominación de los países petroleros. Para ello, realizan campañas periodísticas y acciones terroristas a las que inmediatamente acusan a Al Qaeda, para provocar la xenofobia, el racismo, la rivalidad entre las dos culturas y la guerra de civilizaciones que por el momento no les ha dado resultado.

Después de tres años de mantener encerrados a los inocentes de Lavapiés, acusados de la criminal mentira de haber cometido los atentados del 11-S, y antes de llegar el juicio, los de la CIA provocaron el atentado del 11-M, y acusan a inmigrantes de Lavapiés y otros que vinculan con los detenidos por Garzón del 11-S. Así, justo antes del juicio de l Macrojuicio 11-S, garzón que debía ser condenado por inventarse las acusaciones a inocentes, consiguió que se les condenara por terrorismo por estar vinculados a otros inmigrantes de Lavapiés que la policía acusaba de haber hecho el peor crimen de la historia de España. Recordemos que los árabes y musulmanes que no habían cometido ningún crimen político en territorio español en todo el siglo.

Otra de las razones por las que la CIA realizó el 11-M, es que necesitaban un atentado de dimensiones espectaculares para hacer creíbles las amenazas que venían realizando desde hacía tres años. Debían provocar un atentado real, para hacer creíble la amenaza del terrorismo islámico, que los medios no paraban de anunciar semana tras otra. . Así tomaba sentido y veracidad la propaganda histérica de los medios, que los europeos no hacíamos caso por sentido común. Los invasores eran los norteamericanos, los asesinos, torturadores eran los norteamericanos y no los pueblos de Europa.
Hay más razones, como las anticipadas por analistas como Freytas, quien días antes predijo, que los halcones neoconservadores, el lobby judío, no entregaría el poder fácilmente, y que lo única manera para revertir las encuestas, favorables a Kerry, era un atentado en alguna de las capitales europeas, Madrid, Londres, Berlín. intentarían es que para que esa amenaza de los islamistas contra Europa, que fue provocada por las detenciones de garzón y por una histérica campaña de prensa, hacía falta un atentado real para que fuera creíble, y para atormentar realmente a los europeos.


Volvamos al día 11 de marzo de 2004.
La designación de Al Qaeda la transmitió el banquero de Urquijo, Jaime de Carvajal, con entrada directa a Casa Blanca. Jaime de Carvajal, amigo de la Casa Real (bilderberg y Trilateral) es el único español que forma parte de CFR, el gobierno de los 300 poderosos que gobierna el mundo en la sombra. Esta organización designa desde hace 50 años los candidatos liberales y republicanos, en EEUU, y se cual sea el candidato que salga vencedor de las elecciones, siempre es un miembro de la CFR, y por tanto un sirviente que aplicará los planes y programas designados por los verdaderos amos del mundo, incluidas las guerras que padecemos. Jaime Carvajal asimismo forma parte de la Trilateral y bilderberg, redes directamente vinculadas a los amos del mundo que se dedican a conspirar y controlar gobiernos para enriquecerse más y aumentar su poder.

En España, los Bilderberg, como en los demás países, juegan a las dos bandas: Controlan a los dos partidos mayoritarios, a los del PP y a los socialistas. Controlan los medios de comunicación (El Mundo, la razón, Prisa, y las televisiones privadas y agencias de noticias), la Casa Real, que fueron quienes le orientaron en mantener el aparato franquista y dar libertad de partidos, diciéndole al rey que pidiera miles de millones para fortalecer la UCD, que ellos se encargarían de buscar los millones para montar, fortalecer al pequeño grupo socialista, dinero que les llegó a sacos por medio de la socialdemocracia alemana. Los integrantes de estas redes que dominan el mundo tienen la ayuda de los bancos más importantes, multinacionales, dirigentes de organizaciones internacionales (Banco Mundial, FMI, OTAN, Comunidad Europea y mayoría de presidentes de países del primer mundo. Van unidos y así se enriquecen. Pero deben seguir y apoyar los planes y políticas de los estrategas del Pentágono o vinculados al Pentágono.

Como los amos del mundo dictaron que bin laden fue el autor del 11-M, esta conjetura a fuerza de repetición se convierte en doctrina, y todos los demás deben obedecer a que esta creencia llegue a buen término.

No extraña que en el Congreso, controlado por socialistas y populares, llegara a la misma conclusión que designó Casa Blanca el mismo día 11 de marzo. Si hubiera democracia, todas las mentiras que soltaron jefes policiales, políticos, se habrían investigado y en vez de tener más poder los que han callado, incurrido en contradicciones, mentiras, tergiversaciones, estarían ahora condenados.

En el Congreso y en el Juicio, se han repartido los roles para esconder la autoría de la CIA.
Los del PP con la hipótesis de ETA, una manifiesta cortina de humo, y los socialistas con la hipótesis de Al Qaeda. Llevan más de tres años entreteniéndonos con este teatro, cuya finalidad es la de dar credibilidad a la mentira de la versión oficial, que no es otra que la que designó en Casa blanca.

La estrategia es la de jugar a las dos bandas, la de Bilderberg.

Los medios de comunicación dieron publicidad sólo a las dos conjeturas, la de Bin Laden la conjetura de ETA. La conjetura de Bin Laden, la defendida a capa y espada por el grupo Prisa de Polanco y Cebrián (Bilderberg y Trilateral), considerada la oficial, la de Casa Blanca y la conjetura de ETA defendida por El Mundo, COPE y Esperanza Aguirre (Bilderberg).

Los bilderberg y trilateralistas controlan la totalidad de los medios de comunicación, sea por medio de bancos, o por medios de las empresas de comunicación. Todos sabemos que los medios de comunicación pueden convertir cualquier hipótesis, aunque no esté demostrada, sin necesidad de presentar pruebas, en doctrina, lo que se llama opinión pública.

Veamos como los amos del mundo no sólo controlan los políticos, sino a los medios de comunicación. Ejemplos de Trilateralistas:
Luís Maria Ansón (Trilateral) fue fundador de la Razón, ex director ABC, ex director EFE, y actual director de la revista cultural de El Mundo.
Nemesio Fernández-Cuesta, director de Prensa española y Repsol.
Emilio Lamo de Espinosa, Director del Instituto Elcano, que no han parado de insistir sobre la amenaza islámica en Europa y dedicados a distribuir toda la propaganda del Pentágono en España.
Polanco, quien no necesita presentación, ex franquista convertido en uno de los hombres más rico de España, junto al también ex franquista Cebrián.
Los del PP nos han entretenido con la teoría conspiratoria de ETA, ya que para ellos los etarras son los malos y culpables de todo lo malo que pasa en España. Por tanto, no tuvieron necesidad de presentar ninguna prueba, les bastó a los Acebes, Aznar, Zaplana declarar su convencimiento de que los etarras eran los autores. Era una campaña fácil que solo necesitaba indicios, como la del Titadyne, inventada por Garzón, y otros indicios tipo doce bolsas, etarras en Madrid, en estaciones de tren, etc.
Aznar y el PP se aferraron a la mentira de ETA para conseguir la mayoría absoluta, imaginando que la podrían mantener durante los tres días que quedaban de campaña. Su previsión falló y ni siquiera consiguieron la mayoría simple por culpa de la excesiva campaña intoxicadora. La avaricia y prepotencia de poder también rompe el saco.

Las hipótesis de ETA ha servido de cortina de humo para que no se investigue la hipótesis de Al qaeda. En el Congreso y juicio sólo se habló de ETA, para al final terminar concluyendo que como no fue ETA, la conclusión es la autoría de al Qaeda. Esta estrategia ha dado muy buen resultado, y además ha dado la ilusión a los espectadores y consumidores de la propaganda de Estado, que se han investigado hasta lo más profundo diferentes líneas de investigación.

Y todavía lo han hecho mejor, porque los de El Mundo han asociado la teoría conspirativa de ETA a denuncias sobre la implicación de fuerzas de la policía, que son incontestables, policías que la mayoría han recibido ascensos, y han creado una gran confusión al mezclar verdaderas incógnitas, irregularidades de la instrucción, implicaciones policiales, ocultamientos judiciales y policiales, falsas pruebas policiales con la mentira de ETA. Al final han conseguido que la línea e hipótesis que hacía responsable a los policías, sea considerada una teoría conspiranoide paranoica al ir junto y de la mano de la teoría conspirativa de ETA.

Gracias a los medios, las hipótesis de ETA y al Qaeda se han convertido en doctrina. No necesitan pruebas. Lo han conseguido a fuerza de repetición, la manera de convertir mentiras en convicciones, creencia. Se da por válida y verdadera la hipótesis que más veces se ha repetido en los medios, que en este caso son dos, siendo la de ETA, la menos creíble ya que es una mera cortina de humo, que ni los mismos que la defienden se la creen. En la instrucción, Congreso, juicio, se han desechado todas las cuestiones y pruebas que no van a acordes a la doctrina, de que fueron los de Al Qaeda, En los medios se han silenciado, censurado e ignorado cualquier otra hipótesis, especialmente la autoría de la CIA, que aporta muchas más explicaciones sobre causas, objetivos y movimientos de la CIA en estos días.



Lo mismo hacen con los gobiernos en los EEUU, Bush-Clinton los dos eran CFR, Bush -Kerry eran ya CFR y Bilderberg,

En España los Bilderberg apoyan a PP y PSOE. Estos son algunos de Bilderberg: Areilza-Fraga Iribarne-Felipe González, (1977) y ahora (Esperanza Aguirre-Rato y Solbes-Moratinos). Juegan a los dos bandos, así como las elecciones son un patético engaño, el circo de esta justicia es igualmente un engaño. Saldrán irremediablemente condenados. Nos dejamos los de entremedio, los Piquer, Solana, etc.

¿Por qué hicieron esta barbaridad del 11-M?

La CIA es especialista en matar a civiles desde hace muchos años, y lo sigue haciendo en Irak, Afganistán, Líbano, Palestina, y en cualquier lado del mundo, cuando les conviene a los intereses de las multinacionales.
La CIA provoco el atentado para crear la amenaza islámica en Europa. Creen que los europeos Europa con unos cuantos atentados se podrán contra los musulmanes, y se adherirán a sus guerras, ya directamente colaborando con el ejército de los EEUU, o sino por medio de la OTAN, manteniendo los países ocupados por los EEUU, que es lo mismo. Ya han conseguido que los ciudadanos europeos permitan que sus ejércitos sirvan de fuerzas de ocupación de los territorios conquistados por los marines. Así ellos pueden seguir invadiendo más países, ya que los europeos se encargan de mantear los territorios ocupados.

SIGA LEYENDO

BLAS INFANTE: ENTRE EL SON DE ROCIO JURADO Y LA SOMBRA DE LOS REYES CATOLICOS


Por: Pedro Honrubia

Fuente: Foro Revandalus

Menudas últimas semanitas que nos han dado los señores del PP a los nacionalistas andaluces. He de confesar que mi aprecio por este partido y sus dirigentes no es precisamente lo que se dice un sentimiento profundo. Quien me haya leído en alguno de mis otros artículos sabrá que esto no es ninguna noticia, pero es que, cada día que pasa, me lo ponen más fácil.

Primero fue la noticia del martes 23 sobre la oficialidad del himno nacional andaluz cantado por Rocío Jurado. Para quien no sepa de lo que estoy hablando, decir que los amigos andaluces de la gaviota han tenido la gran idea de anunciar a bombo y platillo que próximamente presentaran en el parlamento andaluz una iniciativa para dotar de carácter oficial a la versión del himno de Andalucía que la insigne cantante chipionera interpretara en la archiconocida película tipical spanish “la Lola se va a los puertos”. Se han debido pensar que el parlamento andaluz es la vagina de la Bernarda, pensé al leer por primera vez la noticia. Y no es que no tenga un respetuoso aprecio por la voz de esa popular mujer, que, desde la enorme distancia que separa a mis gustos musicales de su género, he de reconocer que era un talento majestuoso, una de las voces más sublimes que nunca antes haya dado la canción andaluza. Pero es que pretender que una versión cinematográfica se convierta en el himno oficial que representa a todos los andaluces, tiene narices. Que eso sea propuesto mediante una iniciativa popular comandada por el club de fans de Rocio Jurado tiene un pase y puede llegar a ser hasta comprensible, pero que sea el principal partido de la oposición andaluza quien lo pretenda llevar al parlamento es, con perdón, para mear y no echar gota. Si ya de por sí los andaluces tenemos que soportar el tópico sobre la condición de charanga y pandereta de nuestra cultura, no quiero ni pensar que pasaría si una iniciativa de este tipo, que afecta a uno de los símbolos más representativos de la identidad andaluza, saliese adelante. Claro, luego querremos levantar la voz por nuestra situación, y no nos tomaran en serio. Sin embargo, dentro del estupor y, porque no decirlo, la risa que me causó el conocimiento de la noticia, había algo de positivo en la extravagante información. La iniciativa de los populares parecía profundizar en el consenso que históricamente ha habido entre la clase política andaluza y española sobre la importancia de la figura de Blas Infante en el panorama histórico de la nación andaluza, reflejado en un apoyo unánime sobre el reconocimiento oficial de los símbolos que él inventara (el himno y la bandera) como símbolos identitarios del pueblo andaluz y su autonomía. Pero nada más lejos de la realidad. A los pocos días, estos señores de caballos y tierras, estos dignos representantes de la clase terrateniente andaluza que tanto daño ha hecho a este pueblo a lo largo de los siglos, se han quitado definitivamente la careta.

El caso es que el pasado el pasado domingo 28 de octubre durante la emisión del programa 'Más se perdió en Cuba', de la emisora ultraderechista Radio Intereconomía, Alejo Vidal Cuadras, eurodiputado del PP, y Alberto de la Hera, Director General de Asuntos Religiosos durante los dos gobiernos de Aznar (andaluz para más INRI), humillaron y pisotearon la figura del Padre de la patria andaluza. En un tono jocoso y distendido, como si de una charla de café se tratara, pareciendo olvidar que sus palabras estaban saliendo en antena, como si de una confesión a micrófono cerrado se tratase, estos sujetos profirieron, uno tras otro, toda una serie de improperios e insultos contra la figura de uno de los hombres más importantes de la historia de Andalucía, y, desde luego, la más importante de cuantas figuras políticas, a nivel nacional o estatal, haya dado esta tierra; el señor Don Blas Infante. Lo llamaron bobo, cretino integral, subnormal profundo, payaso y, cómo no, ironizaron sobre su aprecio por la cultura andalusí, para, despectiva y xenófobamente, renombrarlo bajo el seudónimo de “Mohamed” Infante. Casi nada, y todo en menos de dos minutos de conversación.

Me hubiera gustado poder pensar que estos hombres han olvidado que el parlamento andaluz en pleno ha nombrado hasta por dos veces al señor Infante como representante honorífico de todos los andaluces, primero al reconocerlo oficialmente como Padre de la Patria Andaluza, y posteriormente al convertirlo de manera oficial en el presidente de honor de la autonomía andaluza. Aunque, al juzgar por sus propias palabras, conocían perfectamente estos hechos. Por tanto, eran perfectamente conocedores de que al insultar a Blas Infante, insultaban con ello al pueblo andaluz, su identidad y su memoria histórica. Blas Infante es mucho más que una figura histórica del andalucismo, Blas Infante es el alma de un pueblo que ha recobrado la consciencia de su identidad, que ha vuelto a rememorar la propia existencia de su realidad, que durante unos pocos siglos pareciese haberse perdido en el túnel del tiempo, por obra gracia de la mano de Dios, o, más concretamente, de la santa inquisición. Su vida y obra son ejemplo de un andaluz comprometido con la causa de la tierra que lo vio nacer, gracias a la cual los andaluces, entre otras cosas, salimos en masa un 4 de Diciembre para arrancar a gritos nuestra autonomía a un estado que pretendía, una vez más, no tomarnos en cuenta. Blancas y verdes se engalanaron las calles de nuestras ciudades, blancas y verdes tal y como el espíritu de Blas Infante un día soñara verlas, hasta que fuera despertado a tiros por las garras de una panda de fascistas encabronados con el mundo. Insultar a Blas Infante es, entre otras muchas cosas, insultar a la lucha del pueblo andaluz durante la transición por el reconocimiento de su identidad diferenciada, y el logro de su equiparación en niveles de autonomía a las naciones más poderosas (en el ámbito político) del estado. Insultar a Blas Infante es también mancillar la memoria de un hombre digno como pocos, capaz de apartarse de los intereses de su clase social de nacimiento para ponerse del lado de los jornaleros explotados y pisoteados por la acción de los de siempre. Insultando a Blas Infante se insulta también al jornalero andaluz, al obrero y a todo el pueblo trabajador de Andalucía. No, señores del PP, insultando a Blas Infante no solo están menospreciando y vejando a una persona, insultando a Blas Infante están calumniando y vejando a todo un pueblo, un pueblo que arrastra sus cadenas por muchos siglos ya dentro de España.

Lo curioso del asunto es que lo que de verdad retrata el cariz moral, ideológico e intelectual de los interlocutores radiofónicos que tan felizmente han insultado la memoria y la dignidad de todo un pueblo, se ha dado en una de las pocas intervenciones donde no se está gastando saliva para el insulto a Infante. En un momento de su discurso, como no podía ser de otra manera, estos señores se dedican a comparar la figura de Blas Infante con la vida y obra del vasco Sabino Arana. Ya se pueden imaginar la cantidad de halagos que dedican también a este otro personaje histórico del nacionalismo. No entraré aquí a analizar si son correctos, o no, los argumentos que dan para comparar la acción de uno con la del otro. Tampoco entraré a valorar la figura de Sabino Arana, para eso ya estarán los compañeros vascos, si es que quieren salir en su defensa. Pero, déjenme que les diga, no me queda más remedio que entrar a resaltar lo gracioso que resulta acusar a una persona de psicópata, racista, xenófoba y fanática, para luego, solo unas pocas frases después, considerar a los reyes católicos como referentes valiosos para la historia de Andalucía. No sé, tal vez esté equivocado, pero no tengo conocimiento de que Sabino Arana haya sido el responsable de genocidio alguno, ni que haya conseguido establecer jamás un estado que expulsara sistemáticamente a todo aquel que no abrazase la religión oficial del reino, ni que dictara leyes para perseguir y reprimir las costumbres de los pueblos conquistados, ni de que fuera el impulsor de un tribunal al estilo de la santa inquisición. Sin embargo, no creo que nadie pueda decir lo mismo de los reyes católicos. Psicópatas eran, como bien lo demostraron en América, Andalucía o Canarias. Racistas eran, como quedó patente con la expulsión de judíos y musulmanes del territorio por ellos dominado. Xenófobos eran, como se pone de manifiesto por la persecución que hicieron de las costumbres culturales de los pueblos conquistados que no eran del agrado de sus majestades. Y fanáticos tal vez lo que más, porque el horror del tribunal de la santa inquisición que ellos crearon para mantener la ortodoxia católica de sus reinos, solo es comparable con los sucesos del holocausto nazi u otros acontecimientos históricos del estilo. Sin embargo, mientras Sabino Arana es un loco peligroso, los reyes católicos son dos figuras de envergadura que deben ser honradas y respetadas por el pueblo andaluz en lugar del cretino de Infante. Además, también acusan a los nacionalismos andaluces y vasco de sustentarse sobre la existencia de mitos. Como si Santiago Matamoros (después Santiago Mataindios) y su blanco corcel, apóstol, mártir y patrón de España, o la batalla de Clavijo, fueran ejemplo de la más estricta de las realidades históricas. En fin, así son ellos, así es el nacionalismo español.

¡Ah claro, ahora entiendo! Ahora puedo comprender como es posible que unos personajes que adoran a los reyes católicos, puedan tener el atrevimiento de llamar bobo, cretino y subnormal a Blas Infante. Un hombre que dejó dicho aquello de “mi nacionalismo, antes que andaluz es humano”, no puede ser para ellos otra cosa. Y es que el nacionalismo español nunca ha sido humano. Ha sido (sigue siendo) sanguinario, colonizador, explotador, totalitario y excluyente, pero nunca humano. Así que todo aquel que pueda pensar que el nacionalismo no es eso, que el nacionalismo puede ser también otras muchas cosas de carácter progresista y humanista, puede ser, por ejemplo, la voz de un hombre que no duda en afirmar aquello de “en Andalucía no hay extranjeros”, o la palabra de un sujeto que se levanta contra la tiranía impuesta a las clases jornaleras andaluzas por las oligarquías terratenientes dominantes, no puede ser para ellos más que un cretino y un subnormal profundo. ¡El nacionalismo no es eso!, pensarán. Ahora lo entiendo todo.

Y mientras tanto, el PP andaluz entonando al son de Rocío Jurado el (muy combativo y revolucionario) himno que Don Blas Infante creara. Claro, lo hacen para no tener que acudir a Madrid con el rabo entre las piernas ante la respuesta dada por el pueblo andaluz a las palabras de sus compañeros de partido, uno de ellos además andaluz. Todo sea por mantener un número consistente de votos en Andalucía que les permita tener alguna opción de volver al sillón de mando del estado. Pero si por ellos fuera, estoy seguro, también llamarían cretino y subnormal a Blas Infante, entre otras cosas por dejar dicho (y escrito) que había llegado el momento de declarar al nacionalismo andaluz separatista de un estado que lo humilla, que había llegado el momento romper la vieja España. Ahí les duele.

SIGA LEYENDO

miércoles, 31 de octubre de 2007

AYUNTAMIENTO PA-PP CEDE AL OBISPADO DE CADIZ Y CEUTA 12.000 m2


Más de 12.800 m2 del suelo de La Isla para el Obispado.

En un pueblo donde el Ayuntamiento afirmaba no tener espacios donde ubicar nuevas bibiliotecas y salas de estudios [..], donde nos construyen torres de 50 m. de altura a pie de playa alegando que en La Isla, no hay espacio para construir viviendas, el Ayuntamiento gobernado por PA y PP cede al Obispado de Cádiz y Ceuta más de 12.800 metros cuadrados para construir un centro de culto.


Por: Jose - La Periferia para Kaos en la Red

En un pueblo donde el Ayuntamiento afirmaba no tener espacios donde ubicar nuevas bibiliotecas y salas de estudios (aunque nos están reservando un "zulo" para estudiar el próximo verano), donde no hay espacios públicos culturales al margen de lo puramente institucional ya no sólo por dejadez sino también por falta de espacio, donde nos construyen torres de 50 m. de altura a pie de playa alegando que en La Isla, proque somos una isla, no hay espacio para construir viviendas, el Ayuntamiento gobernado por PA y PP cede al Obispado de Cádiz y Ceuta más de 12.800 metros cuadrados para construir un centro de culto.

Este nuevo templo se localizará en la confluencia de las calles José María Silva, Buen Pastor y Sol, justo al lado del Centro Cívico Hermana Cristina (San Fernando Información).

El objetivo es, al parecer, que el nuevo centro se convierta en un punto de encuentro de la comunidad católica no sólo de San Fernando, sino de toda la provincia de Cádiz.

Este acuerdo se firmó en el pleno del 29 de marzo de 2007.

Ora pro nobis ...


Y otro ejemplo más del caminar de la mano de nuestros gobernantes locales con los poderes eclesiásticos.

Como recoge el San Fernando Información de hoy: La Delegación Municipal de Cultura celebrará el próximo martes 6 de noviembre una misa de difuntos con el objetivo de recordar a las figuras del flamenco de la ciudad. Tendrá lugar a partir de las 20.00 horas en la Iglesia Mayor.
En la misma se recordarán a artistas como Camarón, Alvarito, El Chato o El Palma y a numerosos aficionados que tuvieron una vinculación especial con este mundo, como es el caso del recientemente desaparecido Pepe Ramírez.

Ya ven, se pasan la aconfesionalidad por el Arco del Triunfo ...

SIGA LEYENDO

LOS SECRETOS DE LA CALIGRAFIA ARABE


'La aventura del cálamo' recorre los secretos de la caligrafía árabe

Por: JESÚS ARIAS

Fuente: Granadahoy.com

"La Alhambra es uno de los mayores museos de caligrafía árabe: tiene inscripciones de todas clases". Quien dice esta frase sabe muy bien de lo que habla. Es José Miguel Puerta, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada, que ayer presentó su libro La aventura del cálamo: historia, formas y artistas de la caligrafía árabe, el primer libro de estas características que se publica en España. En él, Puerta analiza la historia de la caligrafía árabe y los mejores calígrafos que ha habido a lo largo de la historia.

El volumen, de 400 páginas y más de 350 ilustraciones comentadas, es un pormenorizado análisis de la historia de la caligrafía. También recoge información sobre 333 hombres y 67 mujeres expertos en caligrafía. Se trata, pues, de una obra de enorme interés para los estudiantes de árabe o los interesados en la cultura musulmana.

"El libro tiene una larga gestación", explica José Miguel Puerta. "Yo hice la carrera de Historia del Arte e hice mi doctorado sobre la estética en el mundo árabe. Estudié todas las inscripciones de la Alhambra. Eso era a mediados de los años ochenta. Fue reuniendo material y me dí cuenta de que no existía ningún libro sobre la caligrafía árabe en español. En 2004 me puse a escribir el libro, que terminé el año pasado".

Puerta analiza los diferentes tipos de caligrafía que existen en el mundo, desde la de Al-Ándalus hasta las grandes escuelas de Iraq o de Turquía. De los dos tipos de caligrafía árabe más comunes, la kúfica y la cursiva (la primera se caracteriza por utilizar consonantes más cuadradas y de trazado geométrico; la segunda es la que se ve más habitualmente) ha analizado todas sus variaciones y ha encontrado hasta sesenta tipos distintos. "Hay algunas caligrafías que son prácticamente ilegibles por lo laberínticas que resultan", afirma el investigador.

"A los calígrafos árabes siempre se les ha tenido mucha veneración, siempre se les ha prestado mucha atención", explica Puerta, que en su presentación de ayer en la Fundación Euroárabe, expuso ejemplos de los diferentes estilos de escritura y la complejidad de algo que es un arte en sí. En su origen, el árabe era un idioma prácticamente oral, pero con la llegada del Islam y la necesidad de dejar El Corán fijado para su difusión surgió la escritura. En un comienzo, las consonantes no usaban puntos que las diferenciaran unas de otras y la comprensión de palabras dependía del contexto. El Corán, sin embargo, sirvió para que se introdujesen los puntos para diferenciar las distintas consonantes y los signos diacríticos que representan a las vocales.

Con la expansión del Islam por diferentes lugares del mundo, la caligrafía fue obteniendo cada vez más y más valor. El hecho de que el Islam no permita la representación pictórica de Dios o de Mahoma hizo que la caligrafía y los versos del Corán fuesen utilizados como motivos artísticos. Los diferentes calígrafos empezaron a desarrollar la belleza en los trazos de la escritura.

El cálamo, una especie de cañita afilada en la punta para realizar trazos gruesos o delgados, se convirtió en uno de los objetos más apreciados en la cultura musulmana. Cada zona del mundo que profese el Islam y escriba en árabe ha ido desarrollando un tipo de caligrafía distinta. La del Al-Ándalus rápidamente se expandió por países como Marruecos, Túnez o Egipto. De hecho, la caligrafía que allí se sigue es la que se practicó en Al-Ándalus.

"Es una de las más influyentes", comenta Puerta, "aunque la caligrafía que ha llegado a más partes es la que surgió en Turquía con el imperio otomano. Ésa es una de las más influyentes".

El libro es una muestra de que, para los árabes, la caligrafía es la primera de las artes y el cálamo con que se escriben las letras uno de los instrumentos más preciados. Basta con mirar la Alhambra para entenderlo.

SIGA LEYENDO

LA SOCIEDAD CONSUMISTA, UNA SOCIEDAD ENFERMA


Una crítica a los valores inherentes a la sociedad capitalista: Como son usados por el poder para someter la voluntad de los ciudadanos, y como afectan negativamente a millones de ciudadanos en todo el mundo, que, por unos motivos u otros, no son capaces de dar lo que el sistema espera de ellos.

Por: Pedro Antonio Honrubia Hurtado para Kaos en la Red

El consumismo perturba la mente

En estos días que corren no es demasiado difícil encontrar argumentos para creer, de una u otra manera, que vivimos en una sociedad cada vez más enferma y deshumanizada. A poco que dediquemos unos minutos de nuestro tiempo a observar el mundo que nos rodea, los ejemplos para contrastar tal creencia fluyen a borbotones en todos los ámbitos de la vida. Pocos son ya los espacios de nuestra cotidianeidad donde no podamos detectar algún síntoma de la decadencia a la que irremediablemente parece abocada nuestra civilización. En nuestras propias vivencias en las relaciones familiares e interpersonales, en las noticias trágicas que a diario invaden nuestros medios de comunicación, en el discurrir rutinario por las calles de nuestros pueblos y ciudades, en todos sitios se vislumbran síntomas de una crisis que nos conduce hacia un futuro poco esperanzador. La perdida de valores humanitarios, la inexistencia de un sentido de lo moral en el quehacer común solidario, es cada vez más una incipiente realidad que nos atropella a todos como un rodillo que no podemos esquivar y que, conducido por no se sabe bien quién o qué, pretende no dejar títere con cabeza. La triste realidad de una vida cada vez más competitiva e individualista, de un mundo cada vez más alejado de utopías emancipadoras, y de una sociedad cada vez más vuelta sobre su propio egocentrismo, se impone sobre nuestras consciencias como un proyecto de vida del cual no podemos, no queremos, o no sabemos escapar.

Muchos son los ejemplos concretos que se podrían dar aquí para plasmar esta dinámica degenerante de lo moral y lo humano, pero, tal vez, haya un caso que por su propia capacidad simbólica, se pueda imponer sobre todos los demás: el aumento de la depresión infantil en las sociedades capitalistas. Nos dicen los entendidos en medicina que toda enfermedad va acompañada por una serie de síntomas que la hacen detectable. Nos dicen también que el hecho de tener un determinado síntoma (asociado usualmente con una determinada enfermedad) no siempre es razón suficiente para poder diagnosticar certeramente la presencia de una patología en el cuerpo del enfermo, aunque, bien es cierto, hay síntomas que suelen estar vinculados muy estrechamente con determinadas patologías, tanto que su aparición es prácticamente garantía para un diagnóstico acertado. Si en un ejercicio poético aplicamos estos conocimientos sobre nuestra propia sociedad y tratamos de analizarla como un todo orgánico, el aumento de la depresión infantil es, sin duda, uno de esos síntomas que demuestran a todas luces la existencia de una enfermedad degenerativa grave en una sociedad. Una civilización como la nuestra, donde cada día son más los niños que no son felices en su existencia, es con toda seguridad una sociedad enferma. Allí donde el ser humano ha existido, allí siempre ha habido una sonrisa en la boca de los niños, aun cuando estos se hayan tenido que enfrentar a las condiciones vitales más extremas. Resulta significativo, por ejemplo, que actualmente los índices de depresión infantil sean enormemente más elevados en los países del primer mundo que en las naciones subdesarrolladas, donde este trastorno no tiene casi ninguna incidencia. Además, como no podía ser de otra manera, dentro de las naciones más desarrolladas económicamente, el % de afectados aumenta según se vaya descendiendo en la jerarquía de las clases sociales, probablemente, según reconocen los psicólogos expertos, porque la sociedad de consumo crea unas expectativas que luego no pueden realizarse [1] . Es decir, según esto último, la sociedad capitalista proyecta sobre el sujeto un ideal de vida cuya reproducción (y no digamos ya su satisfacción) no está al alcance de todo el mundo, con lo que el sujeto que no es capaz de reproducir eficientemente el ideal capitalista, acabará por percibir su incapacidad para alcanzar las metas impuestas por el sistema, bien como un fracaso personal, bien como una frustración de sus expectativas vitales, lo que lo convierte, máxime si es un niño, en un ser potencialmente propenso a caer en un estado depresivo agudo, amén de las consecuentes crisis existenciales que esto conlleva. Como decimos, además, este hecho se agrava a medida que se desciende en la escala social.

En el estado español, por ejemplo, en los últimos diez años, según publicaba recientemente el diario El Pais, el % de niños afectados por depresión habría aumentado desde un 5 a un 12%, mientras que en estados con una mayor tradición en la sociedad de consumo, como EEUU o Japón, el % rondaría ya entre el 20 y el 25% del total de niños y adolescentes. Datos estos, sin duda, que bien deberían hacernos reflexionar sobre la dinámica social en la que nos vemos envueltos, y el camino que estamos recorriendo entre todos de la mano de la actual sociedad consumista-capitalista, para preguntarnos hasta qué punto estamos dispuestos a permitir que la enfermedad se expanda por las venas y arterias de la sociedad. El origen de la enfermedad, claro está, no es otro que la propia dinámica competitiva y egoísta (de éxito a toda costa) que predica el capitalismo, y que nutre de casi la totalidad de sus contenidos al proceso de socialización en el que van formando su consciencia social e individual nuestros niños y niñas (a través de la educación, la televisión, el cine, la prensa, las presiones familiares, etc.).

La cuestión central que se plantea aquí, por raro que pueda parecer a primera vista, no es un asunto monetario o económico, es una cuestión de sentido de la vida, una problemática existencial que afecta a la vida de los sujetos y sus expectativas de cara a una supervivencia útil y satisfactoria. Si volviendo con el tema de las enfermedades psicológicas analizamos los datos de los hombres y mujeres que se ven afectados por algún tipo de patología de la psique en nuestras sociedades, y cuales suelen ser las principales enfermedades que les afectan [2] (depresión, stress, ansiedad, etc.), no es demasiado arriesgado concluir que el principal problema existencial que afecta hoy a nuestros conciudadanos (en el mundo capitalista) es una cuestión de sentido, es decir, un problema no del ámbito de lo material, sino en el ámbito de la existencia cotidiana, de la auto-realización personal, y del cumplimiento con las expectativas fijadas por la sociedad, tanto en el plano laboral, como en el personal. La presión a que la sociedad capitalista somete a sus ciudadanos a través de una serie de exigencias relacionadas con una vida de éxito, los valores estéticos o la realización de las metas sociales y familiares prefijadas, es una carga excesivamente dura de aguantar para millones de ciudadanos que, además, al haber sido incorporadas estas exigencias como una norma de sentido para sus vidas, no tienen otra alternativa existencial a mano a partir de la cual puedan mirar hacia adelante. Si, por ha o por b, no eres apto para el sistema, el sistema no solo te golpea hasta derribarte, sino que una vez que estas en el suelo te pisa hasta rematarte.

Así, los teóricos del neoliberalismo gustan decir que la competitividad social es un motor fundamental para el crecimiento económico de la sociedad de consumo. Lo que ya no suelen decir tanto, seguramente por que saben que es una verdad dolorosa, es que la competitividad social es, sobre todo y ante todo, una fuente inagotable de personalidades frustradas y de sujetos que se sienten vacíos e incapaces de auto-realizarse. Es por ello, que toda solución al problema de la enfermedad inherente a nuestra sociedad ha de pasar, irremediablemente, por un replanteamiento de las pautas sociales imperantes y una revisión profunda del sistema económico vigente, ya que resulta del todo incompatible una sociedad donde prime la competitividad social por encima de todo valor común, con una sociedad donde los individuos puedan verse libres de presiones existenciales auto-impuestas, y donde la búsqueda de sentido se encamine hacia el fomento de valores humanistas como la solidaridad, el altruismo, la cooperación desinteresada, etc., tan necesarios para llevar una vida plena y en paz con el común de la humanidad y con uno mismo. Pero el sistema , consciente de su daño y sabedor de que estos hechos pueden volverse en cualquier momento contra él, sabe defenderse bien de los instintos revolucionarios que pudiera brotar entre los afectados por su inhumanidad, utilizando para ello el plano de lo psicológico.

Por ejemplo, una pauta muy común en la educación social de nuestros días, se basa en hacer confundir en el individuo las expectativas de la sociedad capitalista con las suyas propias. Es decir, se enseña al ciudadano a creer que las expectativas del sistema como totalidad son equivalentes a las expectativas de cada uno de sus integrantes por separado. Así, lo que en esencia es un problema de rentabilidad, de crecimiento económico y de productividad eficiente de riqueza para el sistema, es convertido en el individuo, a través de un sutil proceso de sometimiento y alienación psicológica, en un problema de ámbito personal, que cuando no cumple con las expectativas marcadas toma otras caras que nada tienen que ver con la macro economía, tales como la depresión, el aumento de la agresividad o la desconfianza e inseguridad en la valía propia. Es decir, el sistema económico capitalista, dentro de su modelo conductista de Darwinismo social, promete premiar con una vida de éxito a quien produzca eficientemente para el sistema a través del seguimiento y realización de sus valores egoístas y competitivos (es decir, a través del sometimiento y la sumisión), haciendo ver, además, que castiga con toda una serie de problemas psicológicos, sociales y existenciales a quienes, por los motivos que sean, bien no consiguen ser felices con la simple acomodación a los valores dados, o, simplemente, no tienen las condiciones físicas o psicológicas necesarias para poder reproducirlos eficientemente.

De esta manera, si el sistema falla (como de hecho lo hace) a la hora de conseguir que todos sus miembros se sientan respetados y útiles dentro de la sociedad, el individuo, en lugar de culpar por ello a los valores establecidos (que dictaminan unas exigencias demasiado elevadas e incluso fuera del alcance del sujeto concreto), se auto-culpabiliza a sí mismo de estos errores, se resigna ante su incapacidad para estar a la "altura de las circunstancias". En realidad, si sometemos la mayoría de nuestras preocupaciones vitales a un análisis frío y sosegado, nos daremos cuenta que es el sistema de valores sociales el que falla (y con ello la sociedad misma), incapacitado para elaborar una norma social donde integrar, sin exclusión, todas las demandas de identidad y reconocimiento. Sin embargo, el individuo lo percibe de tal manera, que lo que en origen es un problema de pautas sociales, de una concepción errónea de la sociedad, se acaba convirtiendo en un problema de ámbito personal y psicológico, que genera auténticas crisis de sentido en los individuos, manifestadas posteriormente en actitudes de auto-rechazo y de sometimiento absoluto a los valores imperantes, aun cuando son, precisamente, dichos valores quienes generan el conflicto interno. Por ejemplo, si un determinado ideal de belleza es rentable económicamente para el sistema, poco importa si ello degenera en toda una serie de trastornos psicológicos, a los que se ven abocados de manera inconsciente centenares de miles de jóvenes que pretenden alcanzar tal modelo de belleza, que ellos interpretan como asociado al éxito que se predica como fuente de la felicidad, pero cuyos físicos no se ajustan a esa norma, o, lo que viene a ser lo mismo, ven su físico como un fracaso en el camino hacia el éxito. Pero todo esto es secundario para el sistema. Lo que importa es que tanto la publicidad, como todos lo negocios que funcionan a base de este ideal estético, sigan produciendo beneficios cada día. Lo que para las empresas y el sistema es una cuestión de rentabilidad económica, para estos sujetos en una cuestión existencial que desean satisfacer a toda costa, incluso a costa de su propia vida. Eso sí, una vez se pasa de lo económico a lo subjetivo en la psique del sujeto, el individuo que sufra la enfermad psicológica (por ejemplo, la anorexia), en su declive no culpará al sistema por ser demasiado exigente en sus pretensiones y establecer modelos casi irrealizables para el común de la gente (lo cual, dicho sea de paso, tal vez pudiera ser el principio del fin de la enfermedad), el individuo, que tiene tan asumidos como propios los valores del sistema, se culpará a sí mismo por no ser capaz de realizar ese ideal.

De esta manera, mediante este proceso de identificación de los valores de la sociedad capitalista con los valores personales de sus individuos, el sistema mata dos pájaros de un tiro. En primer lugar mantiene sumiso y alienado a una mayoría de individuos que hacen de las exigencias propias de la sociedad competitiva un camino de vida. En segundo lugar, se garantiza que los ciudadanos incapaces de "dar la talla", al tener tan asumidos interiormente lo valores del sistema hasta el punto de identificar las exigencias de éste con las exigencias propias, vuelquen su frustración contra ellos mismos, o, todo caso, contra otro sector de la población (generalmente contra los más débiles), pero nunca contra el causante principal de la situación, es decir, el propio sistema. Consecuentemente, de lo que pudiera ser un foco de ciudadanos desencantados y afectados por esta errónea normativa social, y por ello dispuestos a revelarse contra el origen de sus males, se pasa a una sociedad sometida y alienada, presa de unos valores denigrantes para el desarrollo de las personas en cuanto tales, y donde, paradójicamente, a mayor grado de marginación, menos ganas de sublevarse.

A raíz de lo dicho, mi opinión es que actualmente, en las sociedades occidentales, las bases sociales de la revolución ya no son tanto los proletarios y su papel central en la historia (que también), sino que, más bien, este peso recae entre los ciudadanos y ciudadanas desencantados, asqueados, marginados y humillados por el sistema en lo personal. Cada sujeto incapaz de auto-realizarse es un potencial revolucionario si se le sabe hacer ver correctamente de donde proviene el origen de sus males. Por eso, considero que, tal vez, los nuevos teóricos de la izquierda revolucionaria deberían dar una mayor importancia a este hecho, y dedicar un mayor tiempo de estudio a este fenómeno que emana de la realidad, puesto que considero que esto en un futuro a medio plazo puede ser la llave para la creación de consciencia social entre las masas, y con ello para iniciar un nuevo proceso revolucionario en los pueblos europeos, tan dóciles y sumisos al capitalismo hoy en día. En cualquier caso, hoy como ayer, la idea es convencer a las masas de que si queremos ser realmente felices algún día como especie, que si queremos vivir en una sociedad lo más plena posible, que si queremos habitar un mundo donde los niños rían y los adultos no sean esclavos de su trabajo, solo hay una cosa segura: ¡debemos acabar con el capitalismo! En esto el mensaje de la izquierda no ha variado. Pero si al mensaje tradicional le sumamos la afirmación de que con el capitalismo caerán también sus aberrantes valores de Darwinismo social, su inhumana sociedad consumista-capitalista que tanto daño está haciendo en lo material y en lo espiritual, es probable que sea un mensaje más llamativo y acorde a las necesidades revolucionarias de la actualidad. En cualquier caso, lo fundamental es que, sea cual sea el sistema que nazca de la revolución, y se rija por las normas que se rija, no se parezca en nada al capitalismo en la relación que dentro de éste se mantiene entre el individuo y la creación de riqueza, que en primera instancia, al igual que en el caso de la explotación y la plusvalía, es la relación causante de todo lo anteriormente expuesto.

Pedro Antonio Honrubia Hurtado.
Estudiante de filosofía.
yo69pedro@hotmail.com

SIGA LEYENDO

UNA REPUBLICA ANDALUZA EN EL SIGLO XVII


Por: Guillermo Gonzálvez Busto. ( Resumen de tesis doctoral)

Magnífico trabajo de investigación sobre la República andaluza de Salé.
50 años de independencia andaluza avalaron aquellos hombres que repartieron su amor-odio hacia la tierra que los vio nacer para después desterrarlos.


CONSIDERACIONES GENERALES

La Historia de España y la de Marruecos tienen tantos puntos de interferencia que no pueden estudiarse independientemente sin que queden en dicho estudio lagunas de consideración.

Es lógico, contemplando la proximidad de ambas naciones, pensar que forzosamente los acontecimientos históricos en una de ellas han tenido su repercusión en la otra.
Ha habido una ósmosis de uno a otro lado del Estrecho que no podemos desconocer y que ha sido mayor de lo que nos han dado a conocer las Historias Generales.
En el presente trabajo podremos contemplar una agrupación hispana que, encontrándose ante circunstancias de excepción, con un Marruecos convulsionado e inestable, trata de crear un status jurídico que, aislándole del medio caótico que le rodea, le haga sobrevivir.

Lo consiguen durante medie siglo aproximadamente. Medio siglo de vida jurídica independiente. Medio siglo de República andaluza en pleno Marruecos, en el Rabat del siglo XVII.

La España árabe fue Al-Andalus y sus habitantes "ah! Al-Andalus” . Cuando cualquier parte del mundo, pero sobre todo en el Norte de África, llegaba un español musulmán o una colectividad de tales, éstos eran "andalusíes", y por tal se les apelaba. De ahí que, aunque los verdaderos creadores de la República de Rabat fueran hornacheros, me ha parecido que deberían titularse mejor como "Republica andaluza".
Ya el titulo en sí lleva implícito su carácter hispánico. Debemos hacer a este propósito algunas observaciones.

Los musulmanes vencidos eran tan españoles como los cristianos vencedores. Ahora bien, de su islamismo al islamismo de las masas norteafricanas había bastante diferencia como diferencias había en los desarrollos cultural, social, político y económico entre los países europeos y los del Norte de África.

Por ello los grupos de moriscos españoles formaron en el exilio agrupaciones que tardaron algún tiempo en fundirse con su país de adopción.

En el transcurso de su vida independiente los moriscos firmaron sus escritos fechándolos en la Fuerza de Salé: Así aparece en uno de los primeros documentos, donde se auto titulan República.

Esta fuerza de Salé estaba en lo que hoy llamamos Rabat. Salé era llamado Salé el Viejo o la vieja ciudad y aquí no actuaron los moriscos. Su campo de acción fue Rabat y el castillo kasbah que existía en la desembocadura del río Bu Regreg.
Así hemos titulado este estudio 'La República andaluza de Rabat", añadiéndole la circunstancia temporal, "en el siglo XVII."

EL FACTOR HUMANO

Es muy corriente, inclusive en estudios de nuestros días, considerar a los moriscos españoles y especialmente a ciertas comunidades como formadas por elementos antisociales y peligrosos.

En el exilio encuentran un medio de vida, el corso, que en el caso que nos ocupa, los hace ricos e independientes. Entonces, los que se asoman superficialmente a los hechos, los califican de piratas, y sentando ya la palabra y la idea que representa, imaginan a nuestros moriscos algo así como una cuadrilla de ladrones y asesinos.
En primer lugar los moriscos eran casi exclusivamente los armadores de la flota corsaria. En segundo lugar, todas las naciones de Europa se dedicaban al corso.
Y en tercer lugar, el corso se considera por nuestros moriscos como una guerra marítima legal y justa, hecha al enemigo secular, el cristiano peninsular.

El corso ni es inventado por los moriscos ni iniciado por ellos. El medio geográfico en que se instalaron reclamaba ese tipo de hostilidad.

Por lo demás nadie podía achacarles inmoralidad o perversión. La mayoría de ellos dieron pruebas de una capacidad, valentía, resolución, resistencia e... indisciplina, muy españolas.

A la distancia de tres siglos podemos examinar objetivamente el tema y honrar a aquellos españoles que vivieron una aventura apasionante, digna de las realizadas en América por sus hermanos de raza.

Al final acabaron por fundir su sangre con la marroquí, como tantos miles de hispanos, durante tantos siglos.

EL FACTOR ESTRATÉGICO

En la margen derecha del río Bu Regreg se encuentra la ciudad de Salé. En la opuesta existía, a la llegada de los moriscos un recinto amurallado, en ruinas, el antiguo ribat de Abd el Mumen, dentro del cual, y en la misma desembocadura, había una fortaleza, igualmente en ruinas. Esta era la Kasbah, conocida hoy con el nombre de Kasbah de los Udaya o de los andaluces.

Esta Kasbah tiene la forma de un triángulo rectángulo, teniendo el vértice del ángulo recto hacia el O. Su hipotenusa, bastante irregular, orientada de E. a SE. Sigue los acantilados rocosos de la orilla izquierda de la desembocadura del río, lino de los catetos de NE a S, da al Atlántico. El otro cateto de S a SE da a una gran plaza, del Gacel o antigua de la Higuera, separando la Kasbah de la medina.
La pequeña ciudad, encerrada en el triángulo rectángulo de la Kasbah tiene, hoy día, una forma irregular. Existen numerosas casas con indudable influencia morisca en sus facha das.

Rabat estaba unido a la Kasbah. Lo que aprovecharon los andaluces, cuando llegaron, fue la muralla que daba al río, cortando el recinto almohade de uno a otro lado. Por la parte del río construyeron el fuerte Majluf e hicieron una muralla desde dicho fuerte hasta el recinto almohade meridional. De esta forma solo habilitaron menos de la cuarta parte del antiguo ribat de Abd el Mumin, quedando fuera la torre Hassan en un ángulo del ribat. Al pie de dicha torre estaba el arsenal marítimo de la Republica morisca.

Las murallas almohades que formaban el ribat constituyeron un cinturón defensivo exterior donde ponían los andaluces sus vigías y guardas permanentes. Dentro del recinto los andaluces habían cultivado huertas y encerraban sus ganados.
Tanto la Kasbah, como el recinto, formaban el sitio ideal para quien tuviera ansias de independencia y los moriscos españoles aprovecharon magníficamente la estrategia del lugar.

El plan que se ha seguido se centra en el estudio de la República independiente creada por los moriscos exilados de España, a raíz de los decretos de expulsión de Felipe III.

Dicha República tuvo todos los elementos característicos de la soberanía que la configuran jurídicamente como un estado independiente.

Esto es lo que tratamos de demostrar, No somos los primeros ni !os únicos en conocer la existencia de la agrupación morisca de Rabat, ni de los hechos de los que es protagonista. Lo que pretendemos es, por un lado, borrar la estereotipada frase "los corsarios de Salé", o ''los piratas de Salé '', reivindicando moral y social mente a nuestros moriscos. Por otro, como queda dicho, sentar la afirmación de que constituyeron un minúsculo Estado.

Seguiremos, en el tiempo, el desarrollo de los acontecimientos de la República andaluza, recogiendo aquellos rasgos jurídicos que apoyen nuestro punto de vista.

EL PROBLEMA MORISCO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVII

En un informe dado por la Inquisición de Valencia el 20 de abril de 1582 se estudiaba el problema morisco y sus posibles soluciones,” los tales moriscos han sido siempre moros y no hay esperanza de que dejen de serlo” pero los inquisidores no eran partidarios de enviarlos a Berbería, "porque al fin son españoles como nosotros”.

He aquí el terrible y doloroso dilema con que se enfrentaron los gobernantes españoles durante más de un siglo. Los vencidos guardan como un tesoro sus tradiciones religiosas y son vanos los esfuerzos de monarcas y prelados para llevar aquella comunidad al seno del catolicismo.

Los moriscos tenían una fuerte tradición filosófica religiosa y cultural en general y de ello eran conscientes. Permanecían impermeables a las frecuentes y continuas catequesis a que eran sometidos, aparte de que, en verdad, muchas se hicieron más para hacerse odiar que para despertar amor y atracción.

Felipe III inició el drama final de la expulsión de los moriscos españoles. Drama que no es nuestra intención analizar aquí. Abordaremos tan s6lo aquellos acontecimientos relacionados con el paso de España al África y concretamente a Marruecos, de cientos de miles de españoles musulmanes. Particularmente veremos un grupo especial de moriscos que formaron el núcleo de aquellos que, pasado el Estrecho crearon una República independiente en el estuario del río Bu Regreg. Un pequeño Estado español en medio del Marruecos del siglo XVII.

HORNACHOS Y LOS HORNACHEROS

Del sustantivo hornacho tomó la ciudad su nombre, en plural, por los muchos que existían en las explotaciones mineras que abundaron en sus alrededores
Hornachos es actualmente un pueblecito tranquilo, repleto de recuerdos de los moriscos que en él habitaron.

Está como colgado de la sierra de su nombre. Tiene un castillo en ruinas que domina el pueblo y debió ser fortificación importante, atalaya y defensa de la región que se extiende a sus pies, que es la Tierra de Barros. El pueblo debió estar edificado más cerca del castillo de lo que está ahora. Todavía existen una o dos calles primitivas, probablemente moriscas, cuyas casas se derrumban poco a poco o se convierten en tierra de labor.

El castillo, en lo alto de unas crestas, en fuerte pendiente, separa dos pequeños valles con sendas fuentes llamadas, una, fuente de los moros y otra, fuente de los cristianos.

Al lado de la fuente de los moros hay una peña que los vecinos del pueblo llaman el desbautizadero. Según la tradición los moriscos practicaban allí ceremonias especiales por medio de las cuales creían borrar de los niños los efectos del carisma bautismal. Eran, pues, muy refractarios a las conversiones sinceras y muy celosos de sus creencias y tradiciones.

No hay libros originales en el archivo parroquial. En las copias, hechas posteriormente se encuentran apellidos que sonarán más tarde en Rabat.
En Hornachos apenas hubo cristianos viejos. La comunidad de hornacheros siguió viviendo de sus tradiciones sociales y religiosas durante muchos siglos después de la conquista cristiana.

Poco antes de la pragmática obligando a bautizarse, nadie se había entrometido con su islamismo. Se conserva un documento de 1498, una carta de dote, escrita en español, “según de uso y costumbre de aljama honrada de los moros de la villa de Hornachos”, que lo prueba.

Bautizados, cumpliendo la pragmática de 1502, los hornacheros no dejaron de ser por ello musulmanes. Quizás la citada pragmática los excitara más. Lo prueban las sublevaciones en toda España y el que en Hornachos tuviera que dar orden Carlos 1 para que desalojaran y demolieran el castillo, que habitaran en las laderas y que fueran a vivir al pueblo algunos cristianos viejos.

Esto debió ocurrir antes de 1530, fecha en que se compraron propiedades en Hornachos para la fundación de un convento, cuyo promotor fue el Arzobispo de Sevilla D. Alonso Manrique, el cual aumentó el número de cristianos viejos del pueblo.

Pero la aljama de Hornachos permaneció impermeable a todo contacto y a todo esfuerzo evangelizador. En los datos que guarda la parroquia de Hornachos insiste en que como no habían recibido el bautismo y fe de Cristo con ánimo verdadero, en todas las obligaciones de cristianos faltaban o acudían forzados, como nos dice un escrito de la parroquia de Hornachos. Pero había algo peor y es que los cristianos viejos, sus nuevos vecinos, los descubrían o reprendían. No era, como se ve, una situaci6n muy agradable, ni se procuraba la necesaria convivencia que se practicó anteriormente durante largos siglos.

Los hornacheros formaron una Junta secreta para defenderse y rechazar las intromisiones a sus formas de vida. Se llegó, según se afirma en diversas acusaciones, a dar muerte a los ofensores.

ACUSACIONES CONTRA LOS HORNACHEROS

Veamos en concreto las diversas acusaciones que se hacen contra esta comunidad.
Por un lado las mismas que contra todos los moriscos. Por otro acusaciones especiales que señalaremos por interesarnos resaltar el carácter de los hornacheros. Las acusaciones pueden ser de tipo político, religioso o común.

Pretendidos delitos políticos:

a) “ …Como los moriscos de la dicha villa, aunados y confederados con los demás de estos reinos, tenían trato y comunicación con los moros de África y otros extranjeros para alzarse con ellos..."

b) “... tenían para su conservación y gobierno su consejo de estado," o como dice otro autor, "tenían entre si república y gobierno.., “ consejo de Estado que se reunía en una cueva de la sierra.

c) “... tenían casa de moneda falsa”.

d) “... alborotos y motines con que acechaban a la paz de los cristianos”.

e) “. . . que los más de ellos no sabían la lengua castellana, sino la arábiga “.
Pretendidos delitos religiosos:

a) “... en todas las obligaciones de cristianos faltaban o acudían forzados...”

b) “…ser todos moros sin que ninguno viviese como cristiano”.
De aquí se derivaban otros como tener retajados – circuncidados- la mayor parte de los hijos que tenían. Ayunaban el Ramadán, no comían tocino, ni bebían vino. . . etc.
Pretendidos delitos comunes:

a) era su ordinario ejercicio saltear y matar a los que pasaban cerca de la villa..

b) ... muertes que daban a todos los que se atrevían a tratar de su notoria mala vida...

c) ... Robos...

Hemos copiado textualmente de escritores contemporáneos de la expulsión, tales como Bleda y Guadalajara. Observamos que los delitos políticos son los más abundantes y que, tanto éstos como los comunes tienen su fundamento en el aspecto religioso del vivir morisco.

De todos ellos solo nos encontramos una acusación seria, la del trato y comunicación con los moros de África etc. Esto es evidente. Incluso llegaron a manejarse los moriscos como pretendida carne de cañón por otras potencias en conspiraciones contra la seguridad del Estado español.

Cada vez que el pueblo sometido se veía humillado, perseguido, esparcido o desterrado de sus hogares y bienes, se sublevaba y relacionaba con turcos y beréberes sobre todo, esperando de sus hermanos de religión la liberación de sus males.

Tenemos los ejemplos de la primera gran sublevación de 1500, sofocada por el propio Rey Católico o la de las Alpujarras, verdadera guerra civil, reducida por D. Juan de Austria tras duros años de lucha. No es extraño que el morisco buscase ayuda y alivio a su opresión, lo que constituye una eximente a la hora de calibrar acusaciones ¿Era ello suficiente para tomar la grave medida aplicada? ¿Los antiguos caminos de tolerancia hubieran evitado la situación conflictiva?

Lo que si nos podemos responder inmediatamente es que el delito de conspiración política nada tiene que ver con la depravación achacada colectivamente a los moriscos.

Las demás acusaciones no resisten un análisis serio. Por ejemplo la de que no sabían la lengua castellana. La carta de dote citada anteriormente nos demuestra lo contrario. Lo que se les había olvidado era el árabe. El español iba a ser el idioma que predominara en la República andaluza, cuyos documentos se redactaron todos ellos en castellano.

Otra acusación interesa destacar, la de que se trataban como república y juntábanse a su consejo de estado. Cierto era que tenían alguna autonomía, bastante amplía según algunas fuentes de los cristianos viejos ya que eran Tenientes de los Gobernadores y ejercían los oficios de Alcalde, escribanos, regidores y otros. Lo cual es lógico ya que los Gobernadores no residían en Hornachos y allí apenas había cristianos viejos. Entonces ¿quien iba a dirigir aquella colectividad?
Su autonomía llegaba hasta el privilegio de portar armas que les había concedido Felipe II.

No puede extrañarnos, pues, que ante ataques más o menos directos formasen consejo entre ellos y decidiesen lo que para su defensa estimasen oportuno.

Es sintomático que se hable de la aljama de Hornachos cuando el clima anti-morisco es mayor y buscan desesperadamente soluciones: unos huyen, otros se sublevan, los hornacheros se agrupan, procurando formar un bloque unido contra la hostilidad reinante.

Así van a pasar a Marruecos, con su consejo de estado y con su arca, y bolsa común.
Cuando se proclaman independientes en Rabat, ya estarán acostumbrados al autogobierno. Ningún grupo de andaluces muestra la unión, la decisión, la disciplina, la autosuficiencia y el valor de los hornacheros. Estos serán los verdaderos creadores de la República andaluza.

De los pretendidos delitos religiosos no podemos hablar. Recordamos la proverbial tenacidad hispánica en dicha materia.

Por último dos palabras sobre los pretendidos delitos comunes. Hornachos fue, antes de la expulsión, un pueblo rico, de variada agricultura, abundante ganadería, viñas y colmenas. Sus habitantes, además de sus viviendas en el pueblo tenían otras en la sierra donde celebraban bailes y danzas. Es poco presumible que se lanzaran a los caminos para robar y matar. Lo que ocurría era que los hornacheros no se andaban por las ramas a la hora de castigar delaciones o ataques de otro tipo a su comunidad.
Además existía casi un estado de guerra civil. Hubo que tomar medidas militares, cuando la expulsión, no solo previendo sublevaciones, sino para proteger a los moriscos de actos hostiles.

LA EXPULSIÓN DE LOS HORNACHEROS

Fue tan violenta la reacción de los hornacheros ante las medidas de expulsión que se veían venir años antes de los decretos definitivos, que también fueron extraordinarias las medidas que se tomaron contra ellos y fueron motivo, así mismo, de un decreto donde se les citó especialmente.

Algunos autores modernos como Coindreau y Terrase afirman que los horncaheros se anticiparon a los decretos de expulsión, llevándose sus riquezas.

No hubo tal cosa. Tanto Bleda como Guadalajara manifiestan en sus obras que el alcalde López Madera los acompañó al embarque en Sevilla y los Anales de Zuñiga abundan en el mismo sentido. Por otro lado los datos recogidos personalmente en la parroquia de Hornachos no dejan lugar a dudas. La expulsión sufija el año 1610, día de la Purificación de la Virgen a primeros de Febrero.

Lo que no negamos es que algunos hornacheros pasaran a Marruecos, antes de los Edictos, en plan exploratorio.

Respecto a las riquezas, creemos que solo pasarían las que les permiti6 sobrevivir los primeros y más difíciles tiempos de la emigración.

Un último aspecto nos interesa señalar: el número de hornacheros que pasaron a África.

Los autores contemporáneos calculan de mil a mil doscientos vecinos los que tenía
Hornachos. Los datos de su parroquia nos hablan de tres mil almas las que salieron al
exilio, cantidad que si concuerda con las anteriores.

Nos quedamos, pues, con la última cifra. Grupo bastante numeroso y fuerte si se piensa que marchan unidos y no se deshacen hasta pasados muchos años en el exilio.
No tenemos noticias de ningún otro pueblo, de ninguna otra comunidad que permaneciera sin disolverse en la masa de emigrados moriscos o en la población general del país.
 
SITUACIÓN POLÍTICA DE MARRUECOS AL COMENZAR EL SIGLO XVII

La situación política de Marruecos en el momento de la llegada de los moriscos españoles no podía ser más lamentable.

En 1603 murió el sultán Ahmed al Mansur. Sus hijos se disputan el poder. Al calor de estas luchas, extensas regiones se desgajan de la obediencia a todo gobierno y con el pretexto de la guerra santa se hacen en realidad independientes, teniendo a su frente jefes de reconocido prestigio religioso: los morabos.

Uno de los hijos del Mansur, Mawlay Zaidan, logró a duras penas instalar su corte en Marrakus. En el Norte Muhammad al Zaiani, llamado el Ayachi, nombrado por Zaidan caid de Azemur, se hace dueño, poco a poco, de todo el Garb y escapa al control del sultán.

La región de Rabat-Salé acababa de reconocer en 1609 la soberanía de Mawlay Zaidan, pero en ella la influencia del Ayachi iba en aumento, consiguiendo, poco después, imponer allí su autoridad.

En la otra orilla estaba el antiguo recinto fortificado, ribat, completamente en ruinas, así como otro recinto fortificado dentro del anterior.

En ese castillo, o mejor en sus ruinas, había una pequeñísima guarnición de veinte hombres, con un caid cherifiano al frente, un tal Abdelazis el Zaruri.

Tal es, a grandes rasgos, el medio político y la escena principal donde van a aparecer y a desarrollar su actividad nutridos grupos de exiliados españoles.
 
HORNACHEROS EN LA KASBAH

Varias son las cuestiones que nos planteamos sobre la aparición de los hornacheros de Tabat-la-Kasbah.

Contando con el número de hornacheros, no menos de tres mil personas, suponemos que el alcalde López Madera los embarcó en Sevilla en un mínimo de cinco o seis grandes navíos de la flota real. Estas naves dejaron su cargamento en Tetuán a principios del año 1610.

No sabemos cómo ni cuando se trasladaron los hornacheros desde Tetuán a Rabat, ni sí se instalaron directamente en la Kasbah o acamparon junto con otras familias moriscas en el ribat. Dado su carácter independiente es presumible que se arrinconaran en las ruinas del fuerte desde el primer momento de su llegada.
El sultán quiso aprovecharse seguidamente de ellos y ordené al Zaruri que reclutara cuatrocientos para enviarlos a luchar contra un morabo en el Draa.

Esta expedición decepcioné fuertemente a los extremeños que desertaron en masa y volvieron a Rabat. La disciplina de comunidad funcionaba, pues, perfectamente.
El caid intentó de nuevo enrolarlos, sin resultado. Entonces Mawlay Zaidan les confió la defensa de la Kasbah, organizándolos militarmente e instalándolos allí con sus familias.

No se sabe cuando ocurrió esto. Conocemos una carta de 1619 que informa sobre la guarnición de la Kasbah, de 400 hombres, siendo dos tercios hornacheros.

Observamos la absorción, insensible quizás, del dominio de la Kasbah por ellos. Ahora bien, de 1610 a 1619 ocurren cosas de gran trascendencia en este marco geográfico una es la ocupación de La Mamora por España, otra la progresiva ocupación en el corso de los moriscos. La Mamora era el refugio más importante de corsarios y piratas. Al ocuparlo España, toda la actividad marítima se refugia en Rabat.
En cuanto al sultán y el Ayachi, procuran, cada uno por su cuenta atraerse a los moriscos lo que aprovechan estos para ampliar su libertad de acción que ya es grande en 1617.

Cinco años más tarde, 1622, las cosas están llegando ya a un punto crucial en que todos los factores en presencia desembocaran en un hecho extraordinario: la independencia de los moriscos.
 
LAS TRES AGRUPACIONES DEL BU - RECREG

Al finalizar el primer cuarto del siglo XVII, la situación en el estuario del Bu Regreg es la siguiente:

1) Orilla derecha. Salé, habitada por marroquíes y mediatizada por el Ayachi.

2) Orilla izquierda. Ribat, habitado por andaluces.

3) Dentro del ribat, la Kasbah, habitada por hornacheros.

El viejo Salé, en manos del Ayachi, no veía con buenos ojos las transformaciones que se iban operando en la orilla de enfrente. No obstante, el Ayachi alentaba el afán de independencia de los moriscos para oponerlos al sultán y atraérselos.

El número de andaluces que habitaba en el ribat lo desconocemos. Quizás pasaran de los diez mil. Aparecían ante los ojos de los marroquíes como extranjeros, se les trataba con desprecio y se les llamaba los “cristianos de Castilla”. Dentro de las ruinas del ribat se amurallan y fortifican; construyen su ciudad: Rabat.

La Kasbah, dentro de Rabat, pero con salida al mar estaba habitaba por extremeños. Posiblemente se organizaran pronto como lo habían estado en Hornachos, con un diván o consejo y un caid elegido anualmente. Por regla general no dejan que los andaluces se instalen dentro de la Kasbah. No sabemos si antes de 1.625 ya tienen pensado crear un núcleo independiente, lo cierto es que el Consejo de la Kasbah atrae andaluces de todas partes de Marruecos, pagándoles los gastos de viaje y asentamiento.
 
EL CORSO Y LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS MORISCOS

El corso fue la actividad principal a que se libraron los moriscos afincados en las costas del Estrecho.

Constituye por un lado, la prolongación de la guerra marítima entre Islam y Cristiandad, por otro, lado forma parte de la represalia. El conocimiento de las costas y el dominio de la lengua, facilitaba sus empresas.

Hay un primer período de venganza, a raíz de la expulsión, luego se convierte en un negocio bastante lucrativo.

La situación da un giro espectacular después de la caída de la Mamora; se enriquece el mercado de Rabat y se acrecienta el poder económico y social de la comunidad morisca.

No obstante comienza ya a dibujarse un duelo entre andaluces y hornacheros. Estos administran las riquezas que afluyen a la Kasbah, fortificándola y artillándola formidable mente, inclusive contra los andaluces., los cuales no se muestran muy satisfechos de la distribución de la riqueza y recelan de los extremeños.

Hay un germen de discordia que va a oscurecer los años de independencia de la futura República andaluza:

Ni el sultán, ni el Ayachi, ni el Zaruri hacen nada. Velan crecer la influencia de los moriscos de Rabat, pensando uno que era contra el otro y el otro que era contra el uno.
 
INDEPENDENCIA DE LOS MORISCOS DE RABAT - LA KASBAH

En el primer periodo de asentamiento, tanto hornacheros como andaluces se muestran fieles súbditos del sultán. Este les encarga la defensa de la Kasbah, para lo cual procura armarlos y sigue facilitándoles armamento y munición hasta finales del año 1626.

Los hornacheros envían al sultán el diez por ciento de las presas cogidas y el mismo porcentaje por la venta de esclavos. Además, son ellos los que dan mayores y mejores pruebas de islamismo frente a los "cristianos de Castilla". No obstante, los andaluces forman un cinturón de seguridad alrededor de la Kasbah. Unos y otros no marchan muy de acuerdo pero se necesitan.

En el 1625 hay ciertos contactos con agentes extranjeros que los excitan a la independencia y los moriscos conciben esperanzas de apoyo de grandes potencias.
No sabemos el motivo inmediato de la expulsión del caíd el Zaruri de la Kasbah, pero los exilados se sienten cada día más fuertes y mas ricos.

A pesar de ello escriben protestando de su fidelidad a Mawlay Zaidan. El sultán nombra un nuevo caid, Adyib, pero va a tomar posesión de su cargo, a finales de 1527, los hornacheros lo ponen en ridículo y lo expulsan del castillo, junto con los demás oficiales jerifianos y el resto de los indígenas que aun residían en la Kasbah.
Después de estos hechos hornacheros y andaluces:” se sublevaron abiertamente contra el sultán y rompieron toda relación con él," como dice un historiador marroquí.
Da comienzo la República andaluza de Rabat.
 
INGLATERRA Y LOS MORISCOS

Carlos I de Inglaterra intenta levantar un ejército morisco para invadir España. El hecho merece detallarse porque forma parte de las aspiraciones de los hornacheros a la independencia.

Estando en curso los preparativos para la proyectada invasión envía un gentilhombre, John Harrison, a Marruecos para que explore las posibilidades de ayuda de un ejército morisco.

Harrison llega a Tetuán el 13 de junio de 1625. Los moriscos estaban todos dispuestos a luchar contra España. Vibran de entusiasmo ante la idea de volver a España como conquistadores. Las noticias de Harrison sobre una gran armada que atacaría Cádiz, les hace abastecerse de víveres, armas y municiones, esperando sean ellos los que desembarquen en la península junto con los ingleses. Los gobernadores de Tetuán no solo ofrecen ayuda en hombres y material, sino que sirven de enlace al agente inglés con otros focos anti-españoles: con Anyera, con Larache, con el "gran santo” Sidi Hamed el Ayachi, con los gobernadores de Salé, que ofrecen sus servicios contra los españoles, por mar o por tierra, "y ponerse ellos mismos bajo la protección de Su Majestad".

En Salé, dice el agente inglés, intentaban fundar un Estado independiente, gobernado por su Duan.

Todavía estaba Harrison en Tetuán cuando se realizo y fracasó la expedición inglesa contra Cádiz, en noviembre de 1525, Ya no hacía falta ejército morisco y parece que todos los planes del inglés, anti-españoles todos, están de sobra, pero Harrison no ceja y le parecen interesantes las proposiciones de los hornacheros que le escriben instándole a que vaya a Rabat.

Harrison sale de Tetuán para Salé a principios del año 1626. Las conversaciones de Harrison con andaluces y hornacheros no las conocemos al detalle. Al parecer le ofrecen rebelarse contra Mawlay Zaidan y aceptar el protectorado inglés. Harríson marcha a informar a su monarca, pero hay resistencias del Consejo privado que se mostraba poco favorable a la idea de tratar, según ellos, con rebeldes y piratas.
No obstante el monarca envía de nuevo al capitán Harrison a Marruecos con algunos cañones y municiones destinados a los moriscos. Los informes de Harrison parecen haber despertado alguna simpatía en Carlos I. Producida la insurrección de los moriscos de Rabat, el rey inglés envía una carta al Ayachi el 12 de octubre de 1627 felicitándole por la ayuda que había dado a los andaluces en aquella ocasión.

PRIMER TRATADO DE LA REPUBLICA ANDALUZA

El día que llegó Harrison a Rabat fue de gran júbilo en la ciudad. Fue el día 4 de marzo de 1627, Pocos días después llegaba Adyib y se produjo el rompimiento con el sultán. Harrison, que llevaba una carta de Carlos I para los hornacheros, no sólo levanta con ella la moral de los moriscos, sino que los incita con nuevos argumentos a ponerse bajo la protección de Inglaterra.

Hornacheros y andaluces liberan a los cautivos ingleses y escriben a Carlos I y al Consejo Real, nombrando dos comisarios para que vayan con Harrison a ofrecer al monarca inglés los servicios de todos los andaluces de la Berbería.

La carta de los moriscos en español, como todos los documentos de la República andaluza, refleja, casi línea por línea, el ansia de liberación contenida, después de tantas desgracias. Firman la carta Cerón, Vargas y el Cacén, los dos primeros hornacheros y el último andaluz.

Esta misiva-credencial es del 18 de abril de 1627. El 10 de mayo siguiente firma el Diván de la Kasbah el proyecto de tratado entre la República andaluza y la Gran Bretaña.

El 16 de mayo, Barco, Vargas y el Cacerí suscriben una carta dirigida a los lores del 4 Consejo, dándoles cuenta de las Capitulaciones acordadas, la liberación de los cautivos y la oferta de servicios, rogando sean despachados brevemente los comisionados ben Said y Narváez. Pocos días después, el 20, Harrison sale para Inglaterra en un navío holandés, acompañado de los embajadores moriscos. Llegan en el mes de junio y al mes siguiente dirigen una carta al rey recordándole su embajada.
En realidad no se establece nada definitivo, como se deduce de otra carta firmada por ellos y fechada nada menos que en noviembre.

Harrison se ha esforzado en vano por llegar a un resultado positivo. Se entretienen con palabras y regalos a los comisionados andaluces, pero no se ratifica el tratado. Es muy posible que este fracaso político-diplomático influya decisivamente en el ánimo de hornacheros y andaluces que, sin olvidar su ascendencia hispánica, intentarán en más de una ocasión echarse en brazos de España.
 
POLÍTICA INTERIOR DE LA NUEVA REPUBLICA

Extremadamente difícil se presentaba para hornacheros y andaluces sus relaciones con los distintos poderes que les rodeaban y entre si.
Los factores que intervienen son:

1) Hornacheros.
2) Andaluces.
3) Piratas extranjeros.
4) El Ayachi.
5) Habitantes del entorno.
6) Poder central.
 
1) Hornacheros.  

Son los dueños de la Kasbah y los armadores de la flota. La Kasbah la han hecho inexpugnable. Tienen, a buen seguro, grandes riquezas. El gobierno está por completo en sus manos. Hay un Diván o Consejo de catorce miembros, con su caid elegido anualmente. Todos los cargos son hornacheros. Tan solo se admite a Consejo un gran almirante, especie de consejero técnico. Este es un verdadero pirata. El Diván reparte las presas y administra los derechos de aduana que son bastante crecidos. En este reparto entra toda la comunidad de hornaceros.

2) Andaluces.  

Forman el cinturón de seguridad en torno a la Kasbah. Los andaluces se sienten importantes en cuanto forman la masa de la nueva República y el primer muro de contención contra un ataque interior. Igualmente forman parte de las tripulaciones de los navíos. Los muelles están en sus manos, así como los astilleros. Han necesitado fortificarse porque apenas pueden dar unos pasos hacia el interior del país sin que sean asaltados. Esta hostilidad les hace sentirse unidos a los hornacheros, pero el tremendo egoísmo de estos les obliga a rebelarse muchas veces.

3) Piratas extranjeros.  

Difíciles de manejar, eran, sin embargo, necesarios dada la estructura económica de la República andaluza. Solo dos cosas, al parecer los mantuvieron a raya. Nombrar al más significativo de ellos almirante de la flota, con voz y voto en el Diván y la conocida dureza de los hornacheros. Verdaderos piratas, no corsarios, pusieron más de una vez en apuros a los gobernadores de la Kasbah. No obstante hay que reconocer que cumplieron bastante bien las órdenes emanadas de la República y hay más violaciones de pactos por parte de marinos de potencias europeas que de marinos de Rabat.

4) El Ayachi. 

Había alentado y fomentado la rebelión de los moriscos contra Mawlay Zaidan, pero sus crecientes exigencias acabaron por crear una sorda hostilidad entre él y los andaluces. Proclamada la República exigió hombres, armas y municiones; los hornacheros se lo negaron y el Ayachi los puso fuera de la ley. Los moriscos serán una pesadilla para el Ayachi y viceversa.

5) Habitantes del entorno. 

Forman un cerco hostil. Los hornacheros les gravan con tributos. Posiblemente tuvieran intercambios mercantiles con ellos. En las horas difíciles saquean a unos y a otros. Los andaluces tienen que fortificarse. Consideran a los moriscos como un cuerpo extraño enquistado en su tierra, con distinto traje y lengua. No les parecen buenos musulmanes. Han acaparado el comercio y la riqueza de la zona. Si les fuera posible los expulsarían.

6) El poder central .

Ninguno de los sultanes contemporáneos de la República andaluza pudo hacerse obedecer por unos y otros. El Ayachi obraba en soberano, y con él, los diferentes morabos que ensombrecieron los últimos años de la dinastía saadí, incluyendo la poderosa zawya de Dilá que protegió algún tiempo a la República morisca. No hubo poder central, ni los moriscos pudieron acudir, antes ni después de la proclamación de su República, al monarca reinante para dirimir sus querellas o protegerse de sus muchos enemigos.
 
POLÍTICA EXTERIOR.

En sus relaciones con la República andaluza no tienen para nada en cuenta el “impium foedus” las potencias europeas. Estas se guían, sobre todo, por el ánimo anti-español.

Un ejemplo de ello lo constituye Holanda. Enemigos de España y en lucha abierta contra ella, los Estados Generales de Holanda son semillero de corsarios que, fácilmente, se convierten en piratas. Estos tienen un refugio en la Mamora hasta 1614 y en Rabat después de esa fecha. Se establece un activo comercio entre los Países Bajos y Rabat. Expertos navales holandeses dirigen los astilleros y holandeses son los aparejos que se colocan en los barcos que se construyen.
Poco después de proclamarse independientes los hornacheros se dirigen a Holanda, porque "deseamos la paz y conservación de ella con esos Señores Estados", pero no se decide el envío de un embajador a Holanda hasta dos años más tarde en 1629.
No hay una política exterior ágil ni decidida; el único objetivo definido es la alianza con los enemigos de España. Por lo demás está impuesta por las circunstancias del momento y carece de visión a larga distancia.

No obstante nos encontramos con un embrión de política exterior. Solo el tiempo hubiera sido capaz de perfeccionarla y formar los hombres adecuados. El tiempo y la tranquilidad, factores ambos de que careció la República andaluza.
 
GOBIERNO Y PUEBLO DE LA REPUBLICA ANDALUZA.

Desde los primeros documentos que se redactan, a partir de la independencia, o rompimiento con el poder central, los moriscos marchan de acuerdo en unas cosas y en desacuerdo en otras.

Fundamentalmente están unidos y unánimemente reconocen la inutilidad de buscar un poder legítimo en Marruecos y en proclamarse independientes. Continúa la unidad de criterio respecto a lo esencial de las relaciones exteriores.

Esta visión se refleja en cartas y tratados, donde firman hornacheros y andaluces.
El desacuerdo es también en puntos esenciales.

Aunque firma el Cacén los primeros documentos, no forma parte del Diván o Consejo que gobierna la Kasbah y administra las riquezas de nuevo Estado. Su firma es, pues, casi simbólica.

Consecuencias de ese egoísmo comunitario, es el acaparamiento económico: aquí y ahora son los derechos del señor, del dominante, en las presas y en las aduanas. Vemos lógica la postura de los andaluces que rodeaban la Kasbah, contemplando un gobierno democrático, en cierta medida, pero cuya democracia se detenía en los muros de la Kasbab; siendo ellos precisamente la masa del pueblo. Postura que no tenía más remedio que ser de recelo y hostilidad crecientes.

En el mismo instante de aparecer dificultades serias, la endeble unidad de Kasbah-Rabat se deshará y, lo que es peor, se atacarán mutuamente. Luchas que aprovecharan unos y otros para intentar apoderarse de aquella magnífica fortaleza en que los hornacheros habían convertido la Kasbah. Sobre todo el Ayachi fomentaba la enemiga de los andaluces contra los hornacheros como luego azuzaría a éstos contra aquellos.
 
EMBAJADOR ANDALUZ EN HOLANDA

Las dificultades entre hornacheros y andaluces se van soslayando los dos primeros años de independencia. Son años de relativo optimismo en que se espera la protección de Inglaterra y la comunidad entera se enriquece con el corso y el subsiguiente comercio y mercado de Rabat.

Holanda y los marinos holandeses, sin haber firmado ningún proyecto de tratado, sin contactos, llamémosle oficiales, con los dirigentes de la nueva República, representan para ésta una mayor aportación efectiva. Así tuvieron que reconocerlo los gobernadores de la Kasbah Rabat que escriben a los Estados Generales de Holanda una carta fechada el 15 de febrero de 1628, manifestando que “han tenido siempre muy gran voluntad y deseo de servir a Vuestras. Señorias, como se ha visto en muchas ocasiones que se han ofrecido en su servicio y de nuevo lo ofrecemos más de aquí adelante''

Han de pasar más de dos años, a partir de la proclamación de su independencia para que el gobernador de la Kasbah, Abdelkader Cerón, escriba al Estatuder de Holanda, Federico Enrique de Nassau, una carta que sirve de credencial al embajador que envía Rabat, Muhamud Venegas.

Cerca de un año permaneció Venegas en La Haya representando a la República Andaluza. El 23 de octubre del mismo año de 1629, firma unas declaraciones, leídas en los Estados Generales, constituyendo toda una afirmación de política exterior. "Procuran la amistad y paz con todo el mundo", excepto España, declarado así expresamente, y que pretenden "hacerse provincia libre", por "las muchas guerras que hay en aquellas partes de Berbería y mala sospecha que tienen del rey de Marruecos".

¿Se buscaba, en verdad, "La amistad y paz con todo el mundo"? ¿O era una simple aspiración de los dirigentes?

Seguidamente podremos comprobar que, llegado el momento, no se sabrá encontrar ese difícil camino de la "paz con todo el mundo", y que la primera prueba de fuerza de la Republica andaluza es fatal para su ulterior desarrollo.

Es entonces cuando saltarán, sangrantes, las diferencias entre hornacheros y andaluces, y se verán patentes los defectos de una política exterior, casi inexistente.
 
FRANCIA BLOQUEA A LA KASBAH

Francia, sufriendo en gran escala la actividad corsaria, aun no había hecho su aparición frente a la República de Rabat. El gobierno francés, en manos del famoso cardenal Richelieu, recibe informes, cada vez más alarmantes, sobre los daños causados por la flota corsaria a la navegación y comercio franceses.

Richelieu decide enviar una flota a Rabat para rescatar a los esclavos franceses. Flota que llega frente a Salé el 20 de julio de 1629.

La aparición de aquella flota francesa no les altera lo más mínimo. En realidad, creemos que desconocían su fuerza y los problemas que podría plantear.

El almirante Razilly, al frente de siete barcos, aparece ante el estuario del Bu Regreg, recibiendo tres cañonazos de la Kasbah que le obligan a retirarse del tiro de su artillería.

Envía a su lugarteniente, el Capitán Delormd, con una carta para el gobernador de la Kasbah, rogando le ponga en comunicación con el rey Muley Abd el Malek. Le dicen que allí, en Rabat, quien manda no es el sultán sino los moriscos que se autodenominan "la Rochela de África", proclamados en República independiente y que, en consecuencia, "era perder el tiempo", intentar recurrir al rey de Marruecos para libertar a los cautivos franceses.

“a vuestro gobernador, que si no me envía en pocos días a todos los esclavos franceses que detiene injustamente, le declararé la guerra de parte del rey de Francia, mi Señor, y que le aviso que no saldrá ni entrará ningún barco, que no sea capturado o hundido, y que si desea entregar los esclavos de buen grado, se le hará un presente honesto, aproximado al valor que pudiera tener o haber costado los esclavos en el mercado público".

La proposición no podía ser más ventajosa, pero envuelta en la amenaza no causó buen efecto. Lo tomaron a broma y "se rieron por la ciudad".

"El rey de Inglaterra, que era el dueño del mar, les había enviado embajadores y varios cañones para pedirles la paz. Si el rey de Francia la quería con ellos, y la entrega de los esclavos, era preciso que diesen cien cañones y un millón de libras".
No era el lenguaje adecuado para hablar con el almirante francés, decidido, como estaba éste, a cualquier acción de guerra para conseguir sus propósitos. Y ¿qué acción de guerra podían temer los moriscos con una fortaleza inexpugnable, un desembarco casi imposible y una barra que impedía hasta la aproximación del enemigo?. No había más que una: el bloqueo.

Lo que nunca pudieron imaginar los andaluces. Toda una escuadra extranjera, detenida meses enteros, haciendo guardia en las fronteras marítimas de su pequeño estado. Y eso fue lo que hizo Razilly. Era la única clase de guerra que no esperaban y contra la que no tenían armas de ninguna clase.

Después de varios intentos se firmó, por fin, una tregua entre Luis XIII y a ciudad de Salé, el 10 de octubre de 1629.

La flota francesa "ha causado grandes pérdidas a los piratas de Salé y los habría
exterminado si la estación no les obliga a volver a Francia," escribe Razilly al duque de Medina Sidonia, al darle gracias por los servicios prestados por la guarnición de la Mamora, en el aprovisionamiento de su escuadra.
 
LUCHAS CIVILES ENTRE LOS MORISCOS

La consecuencia más importante, patente, e inmediata del bloqueo marítimo de la Kasbah, fue acentuar las diferencias entre hornacheros y andaluces, Diferencias que desembocan en una lucha abierta, con desastrosos resultados para unos y otros.

Apenas habían transcurrido dos meses de bloqueo, cuando se dibujan claramente dos partidos: los hornacheros, dispuestos a continuar la guerra y los andaluces que deseaban casi unánimemente la paz, "y la querían a toda costa", porque el bloqueo les había "reducido a toda especie de miserias”.

Los andaluces intentan el asalto a la Kasbah. "Los del castillo rechazaron a los de la ciudad , a la que durante cuatro días estuvieron cañoneando".

Las fortificaciones frente a la ciudad, o sea, frente a la plaza de la Higuera tienen, nada menos que tres filas de bocas de fuego. Es imposible acercarse a ellas con mosquetes y armas blancas. Los moriscos de Rabat lo comprenden y deciden sitiar la Kasbah.

Esta situación se prolonga los últimos meses del año 1629 y los primeros de 1630. Ni unos ni otros tienen el suficiente poder para forzar una solución definitiva a su favor. En mayo de 1630 intervino un morabito de Chella, mediando entre los dos bandos. Se llegó a un acuerdo cuyas condiciones, valederas por dos años, eran las siguientes:

1.Los andaluces de Rabat elegirían un caid, pero éste debería residir en la Kasbah.

2.El Consejo o Diván, que se reuniría en la Kasbah, estaría compuesto de dieciséis miembros, notables, elegidos en igual número por Rabat y por la Kasbah.

3.Las dos agrupaciones tendrían una parte igual en los derechos sobre las presas marítimas y en los aranceles de aduana.

Representaba un triunfo para los andaluces de Rabat, sometidos, hasta ahora, al dominio exhaustivo de los hornacheros de la Kasbah, pero en el fondo beneficiaba a ambas comunidades. No obstante, ni los hornacheros salen de la Kasbah, ni los andaluces entran en ella.

Este acuerdo logra, sin embargo, un pequeño respiro. Las discordias civiles desaparecen.

SIGA LEYENDO