domingo, 1 de julio de 2007

RADIOACTIVIDAD EN PALOMARES 41 AÑOS DESPUES DE LA CAIDA DE LAS BOMBAS


En Palomares sigue habiendo radioactividad 41 años después de la caída de bombas estadounidenses

inSurGente.- Han pasado cuatro décadas desde que el ministro de Información y Turismo de la dictadura, Manuel Fraga Iribarne, y un diplomático de EEUU se bañaron ante los medios de comunicación internacionales en la playa de la localidad almeriense de Palomares, momento que recoge la fotografía. Querían demostrar al mundo que dos bombas termonucleares -con más capacidad destructiva que la lanzada sobre Hiroshima- arrojadas por la aviación estadounidense en aquellas aguas, no revestían peligro alguno para la población. No se lo creyeron ni ellos. Hagan clic en "Leer más" paea ampliar la información.

Sin embargo, ahora el Ciemat ha analizado millones de metros cuadrados del suelo de la zona y han descubierto que la contaminación radioactiva no sólo no ha desaparecido. Se ha extendido.


El 17 de enero de 1966 sobre el cielo del pueblo de Palomares, un bombardero estadounidense chocó en pleno vuelo con la nave nodriza de la que debía repostar. Ambos aparatos se precipitaron al suelo con la mala suerte que el primero portaba cuatro bombas termonucleares. Dos soportaron el impacto, pero las otras no.


En las costas de aquella región se liberó el plutonio de los artefactos, con mayor capacidad destructiva que la bomba lanzada sobre Hiroshima. El resultado fue que el americio-241, sustancia fruto de la desintegración de la zona, contaminó de radiación toda la zona.

El entonces ministro de Información y Turismo de la dictadura de Franco, Manuel Fraga Iribarne, y el embajador en España de EEUU se dieron un baño en las aguas de Palomares, que pasaría a la posteridad, para demostrar a España y al mundo que no había peligro.

Durante años se hicieron diversos análisis y estudios para comprobar que la radiación no suponía un peligro importante. Pero poco o nada se había analizado el suelo. Esto es lo que han elaborado expertos del Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).

Según explica Rafael Méndez en El País, en los últimos años se han removido 6,6 millones de metros cuadrados y los resultados no son tan optimistas como cabría esperar. Se han detectado zonas de la región con sensibles niveles de radiación.

Según los responsables del análisis, "no hay riesgo para la salud para los 1.300 habitantes de la zona, pero el área contaminada ha aumentado de 90.000 metros cuadrados a 300.000 al descubrir una gran bolsa de contaminación radiactiva.

1 comentario:

Eladio dijo...

Según me contaron hace bastantes años algunos habitantes de Garrucha, el famoso baño de Fraga tuvo lugar a varios kilómetros del lugar, hacia Villaricos...