viernes, 26 de enero de 2007

ABEL GUDRA: INSPIRADOR DEL NACIONALISMO DE INFANTE


Roberto Manzano

En pocas ocasiones, la historia ha sido tan injusta como en el caso del andaluz Abel Gudrá. Intereses de muy distinta índole nos han ocultado la obra y el personaje, llegando a nuestros días por las referencias que de él se hacen en las obras de Blas Infante y otros miembros de las Juntas Liberalistas.
Su obra poética y literaria, aunque numerosa, es desconocida, incluso para los que la buscamos con un interés especial. Sus datos biográficos son completamente desconocidos, como si nunca hubiese existido.
Su importancia en la configuración del “Ideal andalucista”, cuya teoría configuró magistralmente Blas Infante, es de una magnitud tal, que llevó a decir al escritor y estudioso del Andalucismo Manuel Ruiz Lagos en “Fundamentos de Andalucía”:

“Esta relación del movimiento Andalucista con la teoría de la emancipación de los pueblos de Oriente, expresada concretamente por el poeta Abel Gudrá, no es casual, se inserta en la búsqueda de las raíces autóctonas del antiguo Al-Andalus.
Por otra parte, la influencia directa sobre la tesis de Infante, pienso que es bastante singular por lo que significa de exaltación de la cultura andaluza, interrelacionada con toda manifestación euro-asiática.
Probablemente, en pocas ocasiones se han dado a conocer textos de Abel Gudrá, cuyo estilo literario impregna al propio Infante, cuando se entusiasma por la formulación teórica y constitutiva de nuestro país”.


Islam es eternismo
¿Del Islam que queda?
El pensamiento de lo divino.
La armónica imposición de lo divino
Islam no es misticismo, es acción.
Si es profecía (acción profética), ella no es
“previsión del futuro”, sino imposición armónica
de lo venidero; por incesante lucha.
El eternismo no es una opinión, es un axioma.
Y este axioma es una experiencia nuestra,
de la época de Andalucía.
Nosotros somos un comité insurreccional,
jueces del crimen contra Jerusalén,
jueces de la agresión Occidental en tierras
orientalmente esenciales,
tierras de Andalucía.
(Abel Gudrá, discurso de Delhi).

Tal y como piensa Manuel Ruiz Lagos, la influencia de Abel Gudrá en Blas Infante fue tal, que hubiese sido imposible la concreción del “Ideal andaluz” sin su valiosa aportación.
A las ideas de Blas Infante de liberación del pueblo andaluz, especialmente de aquellos que para Infante representaban lo más genuino de ese pueblo, el jornalero andaluz, Abel Gudrá añade lo que para Infante fue “el enriquecimiento de motivos para la voluntad de ser”, es decir, la conexión histórica entre un presente con unas señas de identidad veladas por la Conquista Castellana y la última época de esplendor en que Andalucía fue libre: Al-Andalus.

La base del “Nacionalismo andaluz”, del “andalucismo”, su concepto de Nación, es la mayor aportación de Abel Gudrá y de los orientalistas andaluces a las tesis Infantianas, diferenciándolo del resto de nacionalismos peninsulares y Europeos.
Para los “liberalistas”, el concepto de Nación se basa en el “principio de las culturas”, en contraposición con el “principio de las naciones” imperante en Europa. Oriente frente a Occidente, “Nación-Estado” frente a “Comunidad Cultural”. Mientras que en Europa triunfa el concepto de Nación-Estado, donde los Nacionalismos hegemónicos, mediante la guerra y la conquista de territorio se constituyen en Estado a costa de otras Naciones más débiles en el aspecto militar, el concepto de Nacionalismo Oriental, al que las “Juntas Liberalistas” se suman con gran entusiasmo, se basa en el Principio de las Culturas, estableciéndose en Comunidades Culturales unidas por la “voluntad de ser”.Mientras que Occidente impone su modelo político por la fuerza de las armas, los orientalistas de las Juntas Liberalistas proponen la “Federación de los Pueblos”, unidos por una afinidad cultural y por la “voluntad de ser”, llegando a proponer una Federación de Estados Andaluces al Norte y Sur del estrecho.

“…¿se comprende ahora, porqué aspiramos a que Marruecos, hoy sometido al Protectorado de España, llegue a ser verdaderamente protegido, viniendo a formar un Estado Autónomo federado con los demás Andaluces, dentro del gran anfictionado de Andalucía?” (Blas Infante, La verdad sobre el complot de Tablada).

No eran Infante y Abel Gudrá los únicos que tomaron las ideas Orientalistas de Nación dentro de las Juntas Liberalistas. Otro de aquellos excepcionales espíritus que dieron cuerpo al “Ideal andaluz”, Fermín Requena en su obra “Delimitación de Andalucía” diría:

“Nosotros, como Gil Benumeya, y como tantos otros defensores de la Liberación Andaluza, mantenemos basadas en los lazos etnográficos, históricos, geográficos y políticos, que la Andalucía verdad que marcan la raza y el suelo, la de Tartesios y Omeyas, la griega y morisca, el país en que se afincó la más brillante cultura de Occidente es cosa muy distinta.
Es un concepto geográfico preciso que abarca toda la España al Sur de la Oretana, añadiendo a las ocho provincias de la región, la de Badajoz, antiguo y célebre reino; casi toda Ciudad Real, prolongación natural de las tierras altas jiennenses, país de ganadería, viñedo y tierra caliente y adherido al sistema mariánico; el resto de Murcia en sus límites tradicionales y las prolongaciones de la España Africana: Melilla, Ceuta y Canarias”.


Otro liberalista, E. Jiménez de Buen, nos dejaría bien claro el espíritu de la idea confederal de los pueblos andaluces:

“Si algunos espíritus suspicaces desconfían del liberalismo andaluz, por propugnar la autonomía de las ciudades andaluzas de ambos lados del Estrecho y por estrechez de miras, no se dan cuenta del prestigio que reportaría para España ante Oriente y Occidente”.

Blas Infante iría más lejos aún, dándole al Nacionalismo Andaluz un sentido espiritual y metafísico, otorgándole a Andalucía un:

“rango director o dirigente de una cultura, que determinada por el hecho de su difusión, supone un poder, una actitud originaria en el pueblo que la produce, relativa a la creación del Cosmos espiritual, al cual ha de reunir a articularse todo lo humano, atraído por la acción captante de aquel mundo que se ofrece naturalmente, como fin ordenador de las energías de los hombres hacia un eterno objetivo” (Blas Infante, manuscrito inédito)

En este inédito de Blas Infante, se repite el concepto expresado también en el Himno Andaluz: “hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos”, en referencia a esa constante de los hombres liberalistas de retomar la función esotérica de Andalucía para volver a ser la guía espiritual de un mundo que ha perdido su sentido de trascendencia, basándose en el esoterismo Islámico desarrollado por los maestros sufies andaluces, como Ibn Arabi, cuyas obras eran muy conocidas por Infante.
No es de extrañar que la prensa de la época se hiciera cargo de las ideas Federalistas andaluzas advirtiendo del carácter internacionalista de las mismas.

“El andalucismo es hoy un sentimiento casi de carácter internacionalista.
Lo sienten los espíritus liberales y cultivados de los nacidos en la región; los moros que viven las ciudades cultas del Mogreb, descendientes de Andaluces; todos los musulmanes que estudian y añoran el esplendor del medievo andaluz; los estudiantes de las ciudades islamitas; los hebreos sefarditas, y aún, los askenasis que siguen con fervor los faros espirituales que se encendieron en nuestro suelo patria de Maimonides.
El andalucismo no es hoy un vago sentimiento lírico que se nutra de tradición y de historia, sino que aspira a que Andalucía vuelva a ser hogar espiritual de una cultura humanista y fraterna, plena de tolerancias y ardorosa de ideales…”
(La voz de Córdoba, 10-6-1931).

En estas teorías del “Principio de las culturas” y de la misión cultural y espiritual de Andalucía respecto al mundo, tuvo una gran importancia Abel Gudrá, los contactos con exiliados árabes que visitaron varias veces Andalucía y la culminación que estas ideas tuvieron en Blas Infante con motivo de su viaje a Marruecos para rendir homenaje al rey poeta de Sevilla Al-Motamid.
El mismo Infante reconoce la importancia de Abel Gudrá en el desarrollo del “Ideal Andaluz”.

“Es un supremo artífice de nuestro estilo. Su palabra arrebatadora, expresiva de conceptos supremos, condensados a veces en fórmulas aceradas que, aunque en el contenido superen y contradigan en lo externo, recuerda a un hombre Europeo influido por la estética literaria oriental, Nietzsche. Está consagrada a evocar el fervor de los pueblos afro-asiáticos que, en confirmación de nuestro repetido postulado segundo del principio de las culturas, ordena su entusiasmo a fin de la libertad de Andalucía, correspondiente a su rango de foco cultural director; entusiasmo más intenso y constante que el que Europa pudo llegar a sentir con respecto a Grecia, en cumplimiento con la ley o imperativo natural que entraña la verdad de aquel postulado”.

Otro destacado miembro de las Juntas Liberalistas, el médico malagueño Diego Ruiz, enlace entre Blas Infante y los grupos árabes exiliados por entonces en Génova, conocedor del árabe y traductor de los discursos de Abel Gudrá en Delhi, escribiría a Blas Infante:

“Mi querido Blas Infante, Ud. no puede imaginarse mi gratitud.
Le remito, a prisa, mi traducción del primer discurso de Abel Gudrá, por nuestra Patria, en Delhi.
Lea Ud. esas páginas. Se las remito como las he traducido, porque mi emoción es indecible.
¡Infante, nuestra Patria interviene en el mundo!
¡Es capital para la cuestión de Oriente!
¿Cuándo nos veremos? ¿Cuándo?. Le escribiré más despacio.
Por hoy, le manda un abrazo su agradecidísimo, Diego Ruiz
Fermo Posta (Bologna) 15-5-1930


En esta carta de Diego Ruiz a Infante, se puede ver la gran expectación que produjeron los discursos de Abel Gudrá en los andalucistas y el grado de implicación de los mismos en las teorías de Abel Gudrá referentes al “Principio de las culturas” y la posición de Andalucía respecto a la política internacional.
Otro de los pilares de la influencia ideológica en el andalucismo fueron los intelectuales árabes (sirios y palestinos principalmente) exiliados en Europa.
En esta época, la situación del mundo árabe e islámico, era la de colonización por parte de los países europeos. Después de la primera guerra mundial y tras la caída del Imperio Otomano, las potencias europeas se reparten el mundo islámico: Francia se queda con parte de Marruecos y Argelia; Italia con Libia y Túnez; España con el norte de Marruecos; Inglaterra con Siria, Palestina y la península Arábiga.
En esta situación, surgen los movimientos de liberación de los pueblos colonizados, cuyas principales figuras políticas e intelectuales se encontraban exiliadas en Europa. La relación de Blas Infante y las Juntas Liberalistas se encauzaron a través del grupo de intelectuales sirio-palestinos, que en aquella época editaban en Génova la revista “La Nación Arabe”, patrocinada por el emir Chekib Arslam e Ibsan Bey Et-Djabri. Los ejemplares de esta revista podemos encontrarlos en la biblioteca de Blas Infante.
Estos poetas e intelectuales sirio-palestinos, mediante sus prolongadas estancias en Andalucía, ejercieron una importante influencia en el movimiento intelectual y político que empezaba a surgir.
Sobre esta relación de los movimientos de liberación árabes y el andalucismo, apunta el profesor D. Pedro Martínez Montalvez:

“…curiosamente, el primer grande y auténtico movimiento de la poesía árabe moderna, nace en tierras de emigración fundamentalmente, y es obra de hombres expatriados, que cargan con muchas dolencias en el cuerpo y en el alma. Esta obra de los poetas sirio-libaneses que viven buena parte de su existencia, y escriben, en el Nuevo Mundo, constituyendo con ello el Mahyar –lugar de emigración o huida- esta poesía lleva la triple impronta de la nostalgia del pensamiento y el ansia de libertad”.

Entre estos intelectuales sirio-libaneses, tuvo un lugar destacado el poeta Amin al-Rihani, del que Martínez Montalvez diría:

“viajero continuo entre Oriente y Occidente, que visita España en 1923 (un año antes del viaje de Infante a Marruecos) y en 1940…el fuerte de Rihani está en el pensamiento de alcance político y social y su actuación fue de las más importantes e influyentes en el ambiente de entreguerras del mundo árabe…”

Gran importancia tuvieron los grupos del Mahyar afincados en Suramérica, especialmente los afincados en Sao Paulo, fundadores de la revista “La liga Andalusí” (Al-usbaal Andalusiyya, 1032), muy influyente entre las comunidades andaluzas de Suramérica.
En este marco de retorno al esplendor de Al-Andalus como base cultural de los movimientos de liberación panarabes, presenta Abel Gudrá en India el “Ideal Andaluz”, como un movimiento de liberación, una herramienta de liberación no solo de Andalucía, sino de los pueblos colonizados que buscan una referencia común y la encuentran en el esplendor de Al-Andalus. Tanto para los movimientos panarabes como para el movimiento andalucista, Al-Andalus ejerce como guía y como referente cultural e identitario.
Como ya hemos visto, la aportación de Abel Gudrá y la concreción de su pensamiento en los discursos de Delhi, supusieron junto con el pensamiento de Infante y las aportaciones de otros destacados miembros de las Juntas Liberalistas, el cuerpo de doctrina del “Ideal Andaluz”. Los discursos de Delhi, en lo que Infante llamó “Congreso de los pueblos sin Estado” (por cuestiones de conveniencia política) pero realmente denominado “Congreso Interislámico”, según el propio Abel Gudrá, nos aporta la idea de Andalucía como faro y guía para los pueblos islámicos de Oriente, renovando el liderazgo espiritual que ya tuvo en tiempos de Al-Andalus, ofreciéndose a Oriente como eje central en la liberación de los pueblos orientales.

“Cuando precediendo al “Congreso Interislámico”, quién os habla daba a la imprenta “Las andaluzas”, ese diván simbolizaba –con un centro ideal en Iberia- la gran lucha por el espacio. ¿De donde somos? ¿A quién pertenecemos?...
Nosotros pusimos a guardia del océano, una centinela oriental en tierra extrema de occidente; y con esta paradoja geográfica significábamos que éramos capaces de esperar.
¡Pues bien, si, Andalucía es nuestra Patria!
La cuestión de la India es una ola levantada por los monzones: esa ola tiene por orilla España, Andalucía, esencial España…
Vosotros conocéis el poético gemir de los Shuitas: “el corazón de todo verdadero Shuita es la viviente tumba de Hossein”.
Nosotros tenemos esta amargura en el pecho: Andalucía
Nuestro centro está allí.
En el centro ideal de esta agitación, yo continúo viendo un faro: Andalucía.
Andalucía es el puente de Brooklyn, audazmente tendido entre Oriente y Poniente, ella es Oriental en el extremo mundo de los occidentales. Ella es siempre, de aspecto, de alma, de historia, como de aspiraciones anti-europea…y bien hizo en quedar tal, porque hoy…Europa fue Europa; es mandado, protectorado, colonia.
Sepamos armonizar en el Islam renovado, nuestra experiencia palestiniana con nuestra grande, perfumada experiencia andaluza.
(Discursos Delhi, 2º y 3º).

Manuel Ruiz Lagos, compara los discursos de Delhi con las teorías de Infante en “La Revolución Andaluza”:

“Si contrastásemos en análisis textual el mensaje indio con las palabras de Infante cuando teoriza sobre La Revolución Andaluza casi podríamos hablar de una transliteración.
A la idea proudhoniana de la federación se une, ahora, bajo la denominación de Euro-Asia, la tesis panislámica de la Nación árabe, anfictionado de pueblos unidos por la cultura y por una misma voluntad. El andalucismo como ideal cultural, recuerda sus interrelaciones con otras expresiones del mundo oriental y fija en la línea federativa-solidaria la colaboración real en el plano político de las relaciones internacionales”.


Para terminar, llamar la atención sobre un dato que, aunque ya reseñado, merece la pena comentar: Abel Gudrá participa en el “Congreso Ínter islámico” como representante de las “Juntas Liberalistas” y del pueblo andaluz. En este congreso, el vinculo común de los participantes era el de ser naciones sin estado, debido a la situación colonial, y pertenecer al Universo Cultural Oriental, del que las “Juntas Liberalistas” se consideraban parte, además del fundamento y razón de ser de su movimiento de liberación.

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